Miedo al compromiso

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El miedo es definido como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario; ese sentimiento de desconfianza que te hace pensar y creer que algo malo puede suceder. El miedo es miedo. Varía de acuerdo a la situación y, en las relaciones lo podemos llamar el saboteador de saboteadores, siempre esta ahí en medio buscando lo que no se le ha perdido.

Ayer en la noche mientras hablaba  con una muy buena amiga de la que tenía mucho sin ver y escuchar convenimos hacer la tarea de ponernos al tanto una a la otra de nuestras vidas; mientras hacia una confesión dijo algo que parecía no tener importancia para mí –si la tenia–: «Cuantas veces no espere ver un mensaje tuyo…» en ese momento me perdí más que nunca, y como no hacerlo si esas palabras hicieron colapsar mi tranquilidad emocional.  Me hizo recordar el porqué le tengo tanto pánico al compromiso (como muchos). Hombres y mujeres temen a que le den los buenos días, que les digan el casi ficcionario ‘te amo’ o el diminutivo del mismo: ‘te quiero’, que te tomen de la mano y hasta que te digan lo bonita/o que eres cuando te enojas; que si comemos juntos o llegaste bien y la cereza del pastel: ¿Quieres ser mi novia/o?  Y no es para menos si has tenido los mil y un tropiezos en el amor o que de plano no te interese compartir tu alegrías y tristezas con alguien en especial, solo hay una explicación lógica a todo esto: Miedo… Miedo a que te vuelvan a decepcionar, miedo a que ‘el por siempre no sea por siempre’ –ese que se queda viendo cómo siempre gana – promesas van, promesas vienen.

Todas las personas que pasan por nuestras vidas nos dejan alguna evidencia de que estuvieron en ella. De eso hay que ser conscientes, queramos o no.  Nos cerramos a las posibilidades a ser felices  arrebatándonos el poder tener buenos recuerdos volviéndonos una imitación patética de algún crustáceo marino, poniendo el ‘yo’ antes que ‘los demás’. Pero si algo sé es que si la vida nos da limones hay que hacer limonada sin cargar con dudas que hacen más lento el paso. Todos merecemos una oportunidad de creer y confiar sin importar lo que se haya vivido. Todos sentimos la  necesidad de tener a ese alguien que de la batalla con nosotros sin huir en el intento.

¿Somos el nosotros o el quizás? Seamos el todo o nada.

Autor

Anamelia Garrido
Anamelia Garrido

Escribo desde Santo Domingo, República Dominicana. Bohemia que sabe disfrutar de una taza de té y que suele perderse en las calles de La Zona.

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La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres

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