Carta abierta a mi hombre imperfecto

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Si me preguntaran que si he encontrado al hombre perfecto, el que todas alguna vez hemos soñado, mi respuesta seria que no he tenido la suerte de conocerlo, que ninguna amiga me lo ha presentado—«Anamelia, tu “Hombre Perfecto”. Hombre Perfecto Anamelia». Pero seamos realistas ese hombre ¡No existe! ¡Solo les recuerdo lo que ya saben! Por eso no he tenido la suerte de conocerlo (seguro tú tampoco) sino ya estaría andando de brazo con él.  El “hombre perfecto” solo existe en esos romances rosas que hemos crecido viendo y escuchando con la típica trama manida de la princesa sufrida que está a merced de una malvada bruja esperando que su príncipe azul aparezca montado en un caballo y la rescate… O ¿No? ¡Por favor! No nos engañemos.

Estamos en pleno Siglo XXI,  la mujer de estos tiempos no anda buscando a ese tipo de ‘hombre’ a menos que sea una romántica empedernida tipo “Jane” de la comedia romántica inglesa más popular de todos los tiempos “Orgullo y Prejuicio”.  Buscamos a ese hombre que nos complete, estamos buscando algo más que un Johnny Bravo o un Matthew Bomer. Por eso le quiero escribir esta carta abierta a mi hombre imperfecto…


Querido hombre imperfecto:

Me ha costado mucho escribirte esta carta, no sé como lo vayas a tomar… Porque sé que no me conoces o tal vez sí. Sé que en algún lado del mundo estas por ahí pensándome y sintiendo lo mismo que yo, enviando mensajes de texto con esos «Te quiero» a la persona equivocada. Si, la mujer incorrecta. De esas que solo piensan que los siete días de la semana son viernes, esas que no te quieren por lo que eres sino por lo que les das. Aquéllas que abandonan el barco cuando se está hundiendo. 

¡Existo y te estoy escribiendo! No te pienso con la razón, te ando sintiendo con el corazón; sin embargo, se que no es justo estar esperando por mi… Ni yo por ti. Quiero intentarlo.

Quizás nos hemos visto, hemos conversado sin saber que estamos destinados el uno para el otro. Parece tan absurdo… ¿Cómo serás? Otra vez no tengo respuesta.  

Seas quien seas como dice la canción: «No hay distancia que este lejos… Desde lejos yo te siento amor, desde lejos nos tenemos en los huesos, desde lejos nuestros cuerpos se hacen aire, desde lejos yo te puedo hablar».

Mientras tanto estemos con las personas equivocadas, hasta que sea nuestro turno.

 

Posdata: Espero algún ponerle tu nombre a esta carta abierta.  

Autor

Anamelia Garrido

Escribo desde Santo Domingo, República Dominicana. Bohemia que sabe disfrutar de una taza de té y que suele perderse en las calles de La Zona.

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