Negritud en Dominicana

La Negritud: nuestra herencia incómoda

En Opinión  por

El proceso de conquista y colonización de la isla de Santo Domingo entrañó una hibridación racial-cultural, que construyó el sujeto dominicano de hoy. Los invasores hispánicos exterminaron a los nativos al someterlos a jornadas laborales extenuantes. Igualmente, los aborígenes se contagiaron de enfermedades que trajeron los conquistadores y sobre las cuales no tenían inmunoglobulinas, y finalmente, el proceso de resistencia de los tainos, además de la lucha frontal, incluyó el suicidio.

La desaparición precoz de los aborígenes llevó a los conquistadores a importar negros procedentes de África, quienes eran descepados de su tierra y migrados a estos lugares desconocidos, a través de un censurable tráfico humano triangular.

El blanco español, a diferencia de los blancos de Inglaterra y Francia, que conquistaron el norte del “nuevo mundo”, prefirió copular con la mujer negra, dando lugar a una mezcla que devino en un nuevo tipo racial: el mulato.

Pero la negritud es la herencia incómoda del pueblo dominicano. Al colectivo nacional no le gusta denominarse étnicamente mulato o negro. Las grandes mayorías solo reivindican como “bueno” o “valioso” los elementos hispanófilos de nuestra cultura. La herencia cultural africana e indigenista se desdeñan y esconden.

Un ejemplo que ilustra este fenómeno es que el dominicano busca cualquier denominación para no identificarse como mulato o negro. Prefiere denominarse moreno, morenito, morenaje, morenito claro, morenito “lavao”, morenito “lavaito”, indio, indiecito claro, indio oscuro, entre otros.

La realidad étnica del pueblo dominicano nos restriega que el ochenta y un porciento de la población es mulata, -negros mezclados con blancos; otro nueve por ciento es totalmente negra, y apenas un minúsculo ocho a nueve por ciento son blancos. Pero se insiste en esgrimir la hispanofilia, sepultando lo afro e indígena.

Existe una crisis de identidad del pueblo dominicano. No aceptarse étnicamente lo evidencia. Los prejuicios y estereotipos raciales son inocultables. La escuela dominicana tiene mucho trabajo por hacer.

Imagen de: nosotros.com

Autor

Rubén Moreta

Periodista, Investigador y Profesor de Sociología Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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