Rubén Moreta

Danilo y Hegemonía en el PLD

En Opinión  por

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) está siendo sacudido por la peor crisis en su historia, debido a la intención del presidente Danilo Medina de convertirse en líder hegemónico de esa formación política.

Danilo Medina ha pretendido jubilar abruptamente al doctor Leonel Fernández, eclipsando sus aspiraciones de retornar al poder en el 2016, que es la lucha actual, y luego sacarlo de la presidencia del partido en el congreso elector de la organización en el 2017, que sería el segundo round.

De forma meticulosa, el jefe de gobierno y su anillo de poder, han ido colocando las dinamitas para explosionar el edificio de Fernández, prevalidos de la fuerza del Estado. En ese sentido, desde el gobierno avasallaron en las elecciones internas para escoger nuevos miembros del Comité Central y luego dominaron también la escogencia de los nuevos miembros del poderoso Comité Político.

De imponerse la relección de Medina, los dirigentes que siguen a Leonel en las provincias, municipios y distritos municipales serían barridos también por los candidatos de la tendencia gubernamental.

Una sistemática y bien elaborada estructura mediática, con un sólido respaldo financiero-presupuestario, más una coyuntura interna y externa favorables coadyuvan para favorecer a Medina, como son: el debilitamiento y atomización de las fuerzas opositoras; el desgaste del movimiento popular-sindical, el desplome internacional de los precios del petróleo y gestionar un gobierno “chiquito”.

Esos factores le han permitido al primer mandatario templar una gran popularidad, generalmente exagerada por cláxones oficiales.

La acción gubernamental en vez de encarar problemas fundamentales pendientes de solución, ha estado dirigida a sepultar la obra de gobierno de su antecesor y compañero de partido y solo ensalzar la suya. Ello se evidencia en que en todo momento la gestión propagandística desmarca a la actual administración de la pasada, levantando en todos los campos murallones divisorios.

Desde el gobierno se insiste en destacar los supuestos cambios de fondo y forma -a veces inverosímiles y/o imperceptibles-, matizando un fuste ético y un determinismo moral de que el vigente es el buen gobierno y el anterior es malo y corrupto.

Leonel ha sido lanzado a una infernal hoguera durante los veintiocho meses de administración del sureño Danilo Medina. No ha tenido descanso de la cerril campaña a que lo ha condenado desde el Estado que administra quien fue en seis (6) de los doce (12) años de gobiernos leonelista, su armador y hombre de más confianza.

Se trata, en la lógica del presidente Danilo Medina, de simple darwinismo político: el más fuerte sobrevivirá frente al más débil, y él –Danilo- es ahora el fuerte y todopoderoso.

Quizás, lo que Danilo Medina piensa y -le hacen creer su círculo de poder- es que Leonel está muy lacerado y hasta comatoso. Pero no están leyendo bien las encuestas, porque si bien hay una inflexión en la popularidad de Fernández, todavía hoy, todas las mediciones, o por lo menos la más acreditadas, lo colocan puntero en la preferencia del electorado nacional, faltando un año para las elecciones presidenciales.

Es bueno recordar que a este tiempo, la popularidad de Danilo Medina oscilaba apenas entre un 22 a un 27%. Hoy, a pesar de toda la flagelación mediática, la simpatía de Leonel se sitúa entre 35 y 56%, y el PLD –como partido- resalta con un sesenta por ciento de popularidad.

Definitivamente, el entorno de Danilo no termina de entender que Leonel es duro de matar.

Autor

Rubén Moreta

Periodista, Investigador y Profesor de Sociología Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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