Rubén Moreta

Anhelos de una Carretera San Juan-Santiago

En Opinión  por

Un movimiento social de gran fortaleza se vertebró en comunidades sureñas demandando la construcción de la carretera San Juan-Santiago, que es la auténtica carretera Cibao-sur. De la misma forma, en Santiago surgió un movimiento que apuntaba en el mismo sentido.

A ambos lados de la Cordillera Central se enarbolaron manifiestos, se hicieron llamados de concienciación, seminarios, encuentros y otras acciones cívicas, patrocinadas por el liderazgo empresarial, religioso, político y social, que a una sola voz demandan la construcción de la vía.

Una resolución del Senado de la República declaró de “alta prioridad para el desarrollo nacional” la construcción de la carretera San Juan-Santiago, que es una vía muy diferente a las preexistentes (Ocoa-Rancho Arriba-Constanza, o Padre Las Casas-Constanza o la vieja Carretera Internacional en la zona fronteriza).

Instituciones de gran prestigio como la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa), entre otras, validaron la necesidad de construcción de dicha obra, minimizando los riegos e impacto ecológico de su ejecución.

Durante el proceso de campaña electoral, el Presidente sureño Danilo Medina Sánchez abrazó el proyecto de construcción de la carretera San Juan-Santiago por su factibilidad, pertinencia y necesidad de unir efectivamente el sur con el norte.

El Presidente Medina llegó a definir la carretera San Juan-Santiago como “su metro”. Una y otra vez repitió su identidad con la construcción de la vía, dispuso definir el trazado y pidió tiempo para anunciar su licitación.

Esta licitación fue mes tras mes prorrogada por el Ministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo, quien fue siempre un enemigo acérrimo del proyecto, porque es de los que no le interesa el desarrollo de la región sur.

Los sanjuaneros, históricamente relegados del poder político, vieron en el Presidente Danilo Medina el mesías que alumbraría su desarrollo y de toda la empobrecida región sur, acometiendo grandes obras de infraestructura que esas depauperadas comunidades anhelan, en especial la carretera San Juan-Santiago.

Hoy existe crispación entre los sureños, en especial en la población sanjuanera, porque la actual administración gubernamental ha rechazado la ejecución de dicha vía. Todas las esperanzas estaban cifradas en que esta vital obra tendría el mérito de acometerla el «hijo “predilecto de San Juan” Danilo Medina Sánchez, quien prometió una y mil veces construirla, tras definirla como una de sus prioridades.

Pero el mandatario sureño ha decidido no construir dicha carretera, derrumbándose todas las exceptivas.

Esta infeliz decisión provoca que un viejo anhelo social no tenga cristalización, y se desvanezca una ilusión concebida hace más de un siglo.

La palabra empeñada reiteradamente ante el liderazgo de su pueblo natal y de Santiago será incumplida por el jefe de Estado.

Los sureños sospechan que la razón que el presidente Medina internamente alberga para desistir de construir la auténtica carretera Cibao-Sur, es su percepción de que no se puede unir el Cibao con el Sur, porque los cibaeños “se adueñarían” del sur y tendrían demasiado poder.

A secas, el “hijo predilecto de San Juan” ha tomado la excusa de que no tiene recursos económicos y que la vía haría daño ecológico y por tanto no va a patrocinarla.

Probado está que el daño ambiental de esta vía sería mínimo y que por el contrario, su ejecución posibilitaría aminorar los efectos de la destrucción de bosques que provocan desaprensivos desarrollando agricultura de quema y tumba.

Lo negativo e inconcebible es que dos provincias limítrofes, unidas geográficamente como San Juan y Santiago, permanezcan incomunicadas entre sí.

Es un contrasentido que para un sanjuanero visitar Santiago o viceversa tenga que desplazarse más de cuatrocientos kilómetros, cuando construyendo un tramo de menos de ochenta kilómetros puede lograrlo.

El actual inquilino del poder asume con su praxis la lógica de los Presidentes Ulises Heureaux (LiLís) y Rafael Leónidas Trujillo, quienes no quisieron unir la capital del norte, Santiago, con la capital del Sur, San Juan, para dizque no darle mucho poder a los del norte. Un embeleco.

Autor

Rubén Moreta

Periodista, Investigador y Profesor de Sociología Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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Comentarios

  1. José Luís Medina 22 enero, 2015 a las 12:42 pm
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    Una espina en el corazón de todos.

  2. Francisco Augusto Montas 22 enero, 2015 a las 11:15 am
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    Hay que entender que los politicos tienden a mentir para conseguir sus fines politicos y luego dicen que los proyectos no son viables, pero ya durmieron al pueblo y lograron sus objetivos, la politica siempre ha sido asi, los politicos venden sueños para lograr sus objetivos, ingenuos somos los que todavia creemos los cuentos de los politicos que son totalmente veraces.

  3. MIGUEL ABREU 22 enero, 2015 a las 5:45 am
    /

    TU ERES UN EDUCADOR INNATO ……TUS COMENTAROS EDUCAN A NUESTRO PUEBLO….TU PROGRAMA HABLA EL SUR MARCA LADFERENCA……ESTAS HACIENDO CAMINO AL ANDAR…..
    …..

La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres

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