El precandidato presidencial de la Fuerza del Pueblo

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El pasado lunes 3 de octubre, la Comisión Nacional Electoral del partido Fuerza del Pueblo (FP) declaró aperturado el proceso para inscripciones y promoción interna de quienes aspiren a «cargos de elección popular» para las elecciones generales del año 2024.

Aunque no se especifica de manera expresa que solo se refiere a las posiciones de vocales, directores de juntas, concejales, alcaldes, diputados, diputados de ultramar y senadores, ya que la precandidatura presidencial y por ende la vice, están blindadas y reservadas para el fundador y líder Leonel Fernández.

Quien decide hacer carrera política en un partido determinado, tiene como techo la presidencia de la República; ello le está permitido tanto por la Constitución, la ley electoral y los propios estatutos de las diferentes organizaciones. Mal señal daría la Fuerza del Pueblo, imponiendo a su líder como candidato presidencial, sin siquiera guardar la forma.

En las elecciones del año 1974, todos los actores políticos de relevancia en este país, se abstuvieron de participar en ese año, argumentando que no existían las menores garantías ni seguridad para competir en el mismo, dejando solo en el escenario al presidente Balaguer; este, al ir como único candidato, legalmente se convertiría en presidente reelecto.

En anteriores publicaciones he dicho que no es lo mismo legal que legítimo; para legitimar su tercer mandato, el caudillo reformista fabricó un candidato de oposición, personificado por Luís Homero Lajara Burgos, en la boleta del Partido Demócrata Popular (PDP), obteniendo dicho adversario un 15.33% de los votos válidos.

El partido Fuerza del Pueblo, precisa fabricarle al dr. Leonel Fernández, un «Luís Homero Lajara Burgos», como garantía de que esa organización política es de democracia pluralista, y no un Partido Reformista más, que mientras Balaguer respiraba nadie aspiraba; y aquel que tuvo la osadía de hacerlo, es de todos conocido el resultado.

Ya ocurrió en las pasadas elecciones del 2020, en donde al vapor compraron al Partido de los Trabajadores Dominicanos (hoy cambiado a Fuerza del Pueblo), que junto al PRSC, proclamaron al expresidente como candidato presidencial, en contra de la ley de partidos, que prohíbe ser candidato de otro partido, luego de haber perdido en un proceso primario de otro.

Si el partido Fuerza del Pueblo no presenta un candidato surgido de las urnas, irá a las elecciones generales con menos fuerza, menos entusiasmo y la desilusión de aquellos que en sus adentros albergan la esperanza de que militando en esa organización pueden llegar algún día a ser presidente de la República.

Un verdadero líder no es quien entiende debe ser siempre la cabeza del grupo, sino aquel que potencializa las capacidades de su equipo, hace brillar a su gente y crea en ellos las expectativas de convertirse algún día en la cabeza del grupo. El «líder» que actúa contrario, es un líder institucionalizado y autoritario.

La Fuerza del Pueblo y el dr. Leonel Fernández, tienen ahora una gran oportunidad de ascender las escalinatas del Palacio Nacional, deben cuidar la forma y guardar las apariencias en la manera de elegir a su candidato presidencial; si a lo interno ninguna cabeza discrepa de su líder, irán a las próximas elecciones, aparentemente unificados y robustecidos, pero impactados por el sedentarismo.

Autor

Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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