El porqué quieren unos la reforma constitucional, mientras otros la rechazan

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Fruto de la crisis post electoral suscitada en el año 1994, en la que el PRD alegaba haber ganado las elecciones; trajo como resultado la mutilación a dos años de ese período presidencial; y una reforma a la Constitución. El Presidente Balaguer, preocupado por las nefastas consecuencias que advertía en un gobierno perredeísta, incluyó en la nueva Carta Magna, algo que la euforia (o ignorancia, tal vez) hizo pasar inadvertido a los aguerridos perredeístas: la mayoría absoluta (50% + 1), que le costó al Dr. Peña Gómez, su ascenso al poder en 1996.

Ese modelo de elección presidencial ha sido heredado tanto por las reformas constitucionales del 2010, como del 2015; plasmado en el numeral 1 del artículo 209; cito: «Cuando en las elecciones celebradas para elegir al Presidente de la República y al Vicepresidente ninguna de las candidaturas obtenga al menos más de la mitad de los votos válidos emitidos, se efectuará una segunda elección el último domingo del mes de junio del mismo año. En esta última elección sólo participarán las dos candidaturas que hayan alcanzado el mayor número de votos, y se considerará ganadora la candidatura que obtenga el mayor número de los votos válidos emitidos».

En los actuales momentos, se cuece en el espectro político nacional, una gran coalición de partidos encabezada por los tres principales de la oposición (PLD, FP y PRD), quienes participarían con candidaturas independientes en primera vuelta; y el que entre ellos obtenga mejores resultados, sería el candidato presidencial a apoyar en la segunda vuelta electoral. Esta amenaza tiene muy preocupado al gobierno; ya la doctora Milagros Ortíz Bosch se ha manifestado al respecto, esgrimiendo que el concepto de «la mitad más uno distorsiona la democracia y crea corrupción».

A pesar de la funcionaria haber aclarado que esas declaraciones son de ella y no en modo alguno del PRM, lo cierto es que se ha producido en los corrillos palaciegos y el entorno del Presidente Abinader, una urgente e impostergable reforma constitucional que pretenden vendernos como «para independizar al Ministerio Público», cuando en el fondo lo que  subyace es modificar el pedregoso artículo 209, numeral 1, para eliminar el «50% + 1», sea regresando a la mayoría simple o disminuyendo el porcentaje para ganar en primera vuelta.

Lo que parece ignorar el Presidente Abinader con sus pretensiones, es el viejo refrán que dice: «cuando te toca, aunque te quites; y cuando no te toca, aunque te pongas». Si la oposición decide unificarse para sacarlo del poder; al producirse nuevas reglas del juego y ganarse las elecciones en única vuelta electoral o disminuyendo el porcentaje necesario; no haría otra cosa que sugerir, los socios vayan unidos desde la primera vuelta en torno a un candidato determinado, que aparecería en cada boleta de los partidos participantes.

Algo que no debe soslayar el Primer Mandatario y que podría perjudicar grandemente al partido oficial, lo constituye la posibilidad de una división interna del partido oficialista. Hipólito Mejía, que ha sido siempre una amenaza (para echar un jabón al sancocho) apuesta por que su hija Carolina sea la candidata vicepresidencial para el siguiente cuatrienio, con miras a la Presidencia de la República en el proceso sub siguiente, ha hecho sus amarres en esa dirección y tributado un espaldarazo a José Ignacio Paliza, para que continúe dirigiendo el partido de gobierno, en contra de otros importantes dirigentes que aspiran a esa posición (uno de los cuales es considerado de sus principales pilares).

Con la manifiesta y aguerrida oposición de Ramón Alburquerque, Guido Gómez Mazara y otros connotados «líderes» del PRM, a que ese partido elija a su candidato presidencial mediante asamblea de delegados, es obvio que terminará imponiéndose la preferencia del Príncipe de Palacio; sin embargo, decepcionados tanto Ramón, Guido y otros más por sentirse «aplastados por el Poder», quedarían con imborrables huellas y heridas de lejana cicatrización, que llevaría muy debilitado ese partido a las elecciones de mayo 2024; algunos inclusive, negociando con los adversarios de la acera del frente.

Afortunadamente para el Presidente, en política 2 + 2 no siempre es 4 (algunas veces 5 o más, otras 3 o menos). Si este pueblo percibe que alrededor de Leonel y Danilo están los mismos personajes que provocaron la salida del PLD del poder, sumados otros que pueda aportar Miguel Vargas Maldonado desde los litorales del PRD; con tal de no regresar a esos «facinerosos» a la administración de la cosa pública, podría votar en contra de ese entramado político-societario, aunque ello implique mantener en el Poder a un gobierno considerado como «torpe, incapaz, improvisado, caótico y desorganizado» como tildan al actual.

La política no es como la Matemática (que 3 será siempre mayor que 1); además hay sumas que restan; la alianza PLD-FP-PRD, podría ser una de ellas. No estoy de acuerdo con una reforma constitucional sólo para confeccionar un traje a la medida del gobernante de turno; la Constitución de la República debe ser respetada y no festinada cada vez que quienes tienen poder para adaptarla a sus intereses, la modifiquen. El pueblo es soberano, sabio por demás; con mayoría simple o absoluta, sabe lo que más le conviene. Si el PRM hace un buen gobierno, seguiremos con él; si lo hace mal, no habrá poder político ni económico que lo haga quedarse en el poder; hasta con Amable y su Partido Liberal Reformista que vaya de oposición, #sevan.

Autor

Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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