TRIPANOSOMIASIS HUMANA AFRICANA. La última trinchera de la mosca tsetsé

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REPUBLICA DEMOCRATICA  DEL CONGO——Jean de Dieu Liyande, cultivador de mandioca, arroz y maíz y predicador a tiempo parcial, se le empezó a quebrar la salud en 2007. “Estaba siempre cansado, el mero hecho de caminar me dejaba agotado. No podía dormir por las noches y el día lo pasaba somnoliento”, recuerda.

Todos pensaron que era malaria, pero ni con quinina sanaba. Tras cinco años de astenia y terror a estar embrujado, un equipo médico vino al pueblo, le sacó sangre y, por fin, reveló su misterio: padecía la enfermedad del sueño.

De no haber recibido tratamiento, Liyande hubiera muerto. Aunque la tripanosomiasis humana africana (THA), transmitida por la mosca tsetsé, está cada vez más arrinconada y en vías de eliminación, lo cierto es que sigue siendo un quebradero de cabeza y un problema de salud pública en la República Democrática del Congo (RDC), donde se produce el 84% de los casos de África y, por tanto, del mundo.

Por Yalikombo no pasa ninguna carretera. Para llegar allí desde Kinshasa hay que coger un avión hasta Kisangani, dar saltos durante cuatro horas por una pista de tierra entre la selva y, tras poner el pie en Isangui, hacer unas dos horas de navegación por el río Congo. Pero es precisamente aquí, en los pueblos remotos donde no hay luz ni agua corriente ni apenas infraestructura sanitaria, donde se enrocan los últimos focos de un mal que el ser humano lleva sufriendo miles de años y que, hasta hace no tanto tiempo, era capaz de diezmar pueblos enteros.

Es su última trinchera. La historia del largo combate contra la enfermedad del sueño, sazonada de relación colonial, exploraciones africanas, investigación farmacológica, dolor y muerte, pero también de avances y éxitos notables, es fascinante.

Una de las primeras referencias a esta enfermedad procede del geógrafo y explorador árabe Abu Abdalá Yaqut (1179-1229), quien en sus viajes por África llegó hasta el País del Oro de los soninkés y se encontró con que su población “e incluso sus perros” estaban en los huesos y siempre adormilados. Ya en la época de las grandes exploraciones europeas, el famoso doctor Livingstone se tropezó también con la tripanosomiasis humana africana y fue uno de los pioneros en la utilización de arsénico para tratarla.

La hermana María Magdalena, superiora del convento de Isangui, sabe bien de esta lucha. “Cuando llegué aquí en el año 2000 la gente moría como moscas. En muchos templos se predicaba que era brujería porque las personas afectadas entraban en una especie de locura antes del fatal desenlace. Las familias en los pueblos se rompían o se acusaban unas a otras de haber usado artes oscuras. No había medicamentos para tratarlos”, explica. Hasta que en 2003 un equipo de Médicos sin Fronteras decidió establecer en Isangui una de sus bases. “Ellos nos dijeron que era una enfermedad provocada por la mosca tsetsé y nos trajeron la cura. Y todo cambió”, añade.

Los responsables de tanto padecer son dos subespecies de protozoo del género trypanosoma y de la especie brucei, el gambiense y su primo hermano el rhodesiense, aunque el más extendido en el ser humano es el primero, siendo la mosca tsetsé el vector de transmisión entre personas enfermas y sanas. En Kinshasa, el ex maestro de escuela Prosper Mwanza no despega la vista de su máquina de coser. Él y su amigo Thomas Disolo llevan un cuarto de siglo fabricando unas 3.000 trampas al año para este tipo de moscas, una especie de minimosquiteras cuadradas de las que cuelgan telas azules y negras.

Cuando el parásito penetra en el cuerpo humano comienza a multiplicarse debajo de la piel, para luego pasar a la sangre y en el sistema linfático, lo que se conoce como estadio 1. Ahí los síntomas son similares a los de otras muchas enfermedades, como la gripe o la malaria, es decir, dolor de cabeza, estados febriles y cansancio. Sin embargo, en un plazo de algo más de un año, los protozoos invaden el sistema nervioso central y llegan al cerebro, provocando los síntomas más conocidos del estadio 2, como desajuste en el ciclo del sueño (de ahí el nombre de la enfermedad), confusión, trastornos sensoriales y cambios de comportamiento. En la fase final el paciente entra en coma y muere.

 

¿Qué es la tripanosomiasis africana?

Es una enfermedad causada por un parásito que se transmite a través de la picadura de determinadas especies de la mosca tsétsé. En los últimos 10 años, el 70% de los casos notificados se han producido en la República Democrática del Congo. Los primeros síntomas son fiebre, dolores de cabeza y articulares, pero en una segunda fase se ve afectado el sistema nervioso central y se sufre confusión, cambios de comportamiento y trastornos del ciclo del sueño, somnolencia de día e insomnio de noche, lo que da nombre a la enfermedad. Si el paciente no recibe tratamiento la enfermedad es mortal.

Tratamiento

Uno de los grandes problemas es que el primer estadio de la enfermedad es casi asintomático. Una vez diagnosticada, el tratamiento depende del momento: en la primera fase se usan medicamentos con poca toxicidad y fáciles de administrar, pero en el segundo estadio, el más grave, son muy tóxicos, dolorosos y con efectos secundarios, lo que genera rechazo entre la población.

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