Prof. María Isbelia A. de Alfonzo

¿PRINCIPES O TIRANOS…?

En Opinión  por

El Príncipe obra basada en la lógica inexorable, fecunda y densa, después de cuatro largos siglos sigue siendo espejo de tantas realidades…

Poe las teorías concentradas en su obra, Nicolás Maquiavelo ha sido sinónimo de perfidia, calculador y escéptico, manifestándose sin embargo como gran patriota italiano que admirando la atención de Cesar Borgia deseaba se afianzara un gobierno absoluto que pusiera fin a las tiranías locales y unificar y liberar a Italia.

Dado a los ideales de este escritor no era de extrañar que diera forma a un sistema de normas políticas que no inventó, sino que recopiló  para la creación de su obra.

El Príncipe tiene como personaje protagonista al Monarca referido en el sentido etimológico de la palabra a un rey, a un Señor o un caudillo militar capaz de gobernar un estado, en todo caso podemos darnos cuenta que Maquiavelo se limita a describir lo que los hombres hacen realmente, lo que son, no lo que deberían ser, y se da cuenta que quienes han triunfado supieron adoptar sus acciones a los tiempos que les tocó vivir, son personas resueltas en el accionar, sin vacilaciones ni ambigüedades, comprendieron la necesidad de vivir en los territorios conquistados y convivir con sus milicias, contando con el consenso popular, han podido forjarse un ejército propio a los fines de prescindir de tropas mercenarias que son la ruina de los principados

En El Príncipe, Maquiavelo. Menciona los principios fundamentales para estructurar la imagen de su príncipe, como el mismo deseaba fuera la acción del hombre de gobierno o caudillo de su ejército, pero sobre todo la fuerza y la astucia, cual el lobo y la raposa lo que mencionara.

Si bien en los once primeros capítulos el autor traza con maestría un panorama completo de las diferentes clases de principados, también es evidente su propósito de referirse al Príncipe Nuevo, es decir al hombre que llega al poder en un estado, no por sucesión dinástica sino por otras circunstancias como la virtud, la buena fortuna, el favor del pueblo que lo elige, la ayuda de los nobles o la colaboración militar de otros Príncipes.

Uno de los hechos más relevantes es que la figura del Príncipe trazada por Maquiavelo sigue vigente en nuestros tiempos, lo que indica que el Príncipe vive aun entre nosotros, gobierna, rige, es astuto y cruel, invade territorios, crea imperios, persigue y elimina enemigos, supera obstáculos, crea ejércitos y armas nuevas, procura ganarse a los pueblos, bien  por la persuasión o por la violencia, cree que los hombres se inclinen al mal y no al bien, coloca en los puntos neurálgicos del estado a sus hombres de confianza, elimina a los rivales, lleva a cabo purgas, matanzas, asesina, roba, deporta, confisca, destruye para construir su gran máquina del poder que abarca, no el dominio de pequeños estados sino de continentes o del mundo entero si fiera posible.

“Un hombre que quiere obrar en todo como bueno necesariamente fracasará rodeado de tantos malos…” decía Maquiavelo… Y con esto termino, saquen sus propias conclusiones.

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