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En Educación - Opinión  por

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche, considerado unos de los pensadores más influyentes del siglo XIX expresaba que la vida sin música sería un error y no estaba equivocado, con ella nos enamoramos, nos ilusionamos, nos motivamos, nos caemos, nos levantamos y es para muchos un refugio y mejor amiga.

En las últimas décadas, los que tenemos un tanto más de treinta, hemos sido testigos de la evolución de la música en nuestro país, por ejemplo en los años ochenta baladas románticas que marcaron la época, los merengues “ochentosos” que al oírlos nos transportan a esos instantes en los que jóvenes disfrutaban, se enamoraban y bailaban con una inocencia que parece haber desaparecido por completo del aire.

Cabe resaltar el hecho de que una que otra canción de las de ese entonces, ocultaba cierto morbo a veces imperceptible y que solo aquellos con cierta agudeza y “tigueraje” podían entender. Sí que las había.

La música que escuchan los jóvenes de hoy sin necesidad de mencionar ningún género, es contagiosa, alegre y crea lo que se conoce como «earworm» ese efecto de tener “pegada” en la mente una melodía que tarareamos sin querer-debo admitir que me ocurre frecuentemente- y hasta cierto punto no está mal, el problema es cuando las letras que contiene dicha melodía lejos de aportar a nuestro desarrollo intelectual y de causar buenas vibraciones, denigran, ofenden e incitan al riesgo a ese segmento de la sociedad que atraviesa por una de las etapas más cruciales del ser humano, la adolescencia. Y es que varios investigadores, en la búsqueda de las causas de las altas tasas de embarazo y contagio de ITS (Infecciones de transmisión sexual) en chicos de entre 13 y 17 han llegado a la conclusión de que la música actual es el referente de vida de los jóvenes, y sus letras poseen un alto contenido sexual y la sensualidad del baile, esto sumado al fácil acceso a los medios de comunicación y auge de las redes sociales que en cuestiones de segundos colocan a cualquier persona que tenga la osadía mas no talento, dentro de los favoritos del público.

Es necesario que la sociedad se plantee la forma de crear conciencia del efecto negativo de escuchar canciones que en su mayoría denigran a la mujer convirtiéndola en un objeto sexual y paradójicamente la mujer es consumidora de este producto y si es cierta la frase de Lennon de que cada persona es el reflejo de la música que escucha, cuidemos lo que entra por nuestro oído porque se aloja en nuestro corazón.

Imagen: definicionabc.com

Autor

Grissel Mateo

Ser humano en la búsqueda de crecer, aprender. Buscando contribuir a que el mundo sea un lugar mejor.

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