Prof. María Isbelia A. de Alfonzo

LA ESENCIA LITERARIA

En Opinión  por

Alguien dijo por allí que la vida es un histrión que paso por el teatro, sin embargo se puede inferir a este historial de vida que una puesta de sol colorea nuestro cielo espiritual con sus toques de encanto, y siguiendo en caminata siempre grande y siempre hermosa nos encontramos con la luz policroma del moribundo crepúsculo ostentando la belleza en su ropaje nocturno, no obstante quien no dice que al ver las olas a la orilla de la playa batiendo contra rocas tiene sus verdaderos encantos al dibujar figuras caprichosas con elegancia y atrevimiento brillantes…

De acuerdo a lo anterior se puede definir la vida con su razón de ser y de no ser y en eso estamos de acuerdo porque la vida sin una finalidad determinada es una equivocación, y si a nuestros tráfagos cotidianos sumamos otros puntos de vista que conllevan a engrandecer con mayor enjundia nuestro perfil espiritual, muy segura estamos que la lectura tesonera es paradigma de vanguardia para aumentar la estatura.

Es significativo que desde Homero hasta Esquilo, desde Eurípides hasta Sófocles, desde Apolonio de Rodas hasta Píndaro, desde Virgilio a Horacio, la literatura grecolatina es el Olimpo de los dioses, cuyo pintoresco pasado cobra vida.

Pudiera ser realidad o mito, leyenda o tradición, pero desentrañarlo es nuestro afán:   -Y desde el rincón del Olimpo bajo Aquiles revestido con la armadura hecha por Vulcano, su impacto era tan resplandeciente, que Homero, el Bardo griego quedo ciego, así se conjuga el carácter de los grandes genios en su complejidad.

En los mismos escenarios Don Miguel de Cervantes nos sumerge en las aguas del mundo desde otra óptica, el brillo de su inteligencia nos iluminaria con El Quijote, siendo herencia para las generaciones posteriores, así mismo la obra virgiliana nos ofrece un refrigerio de Églogas y Geórgicas recitadas en prosa como el mejor legado.

De acuerdo a lo anterior expuesto y tomando como muestra Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida de Bello nos damos cuenta que sigue una temática parecida a la de Virgilio: – Oh jóvenes naciones que ceñidas alzáis sobre el atónito Occidente de tempranos laureles la cabeza honrad al campo, honrad la simple vida del labrador, i su frugal llaneza…

En la escogencia se puede apreciar en Poema 20 de Pablo Neruda, la delicada belleza en la tristeza oculta bajo la subjetividad lirica: porque en noches como está la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido, Aunque este sea el último dolor que ella me cause y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Un sentido análogo plasma el colombiano Ismael Enrique Arciniega en su poema A Solas: Y solo voy por la desierta vía, nave sin rumbo entre revueltas olas. Pensando en las tristezas del ocaso, y en las tristezas de las almas solas.

Vuelta a la Patria de Juan Antonio Pérez Bonalde, Escrito en su exilio político recoge ese tono elegiaco que marca la tristeza que recorre las fibras sensibles del poeta en los sótanos espirituales: -Madre aquí estoy de mi destierro vengo, a darte con el alma el mudo abrazo, que no te pude dar en tu agonía, a desahogar en tu glacial regazo la pena aguda que en el pecho tengo, y darte cuenta de la ausencia mía.

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