Prof. María Isbelia A. de Alfonzo

INCURSIONANDO EN EL CUENTO

En Opinión  por

No me estoy refiriendo en esta oportunidad al relato de cuentos de manera oral dentro de un coloquio, ni al ejercicio de cuenta cuentos como técnica grupal, tampoco a la difusión de chistes entre amigos para despejar entre los tantos el relator más habilidoso en el estilo, me estoy refiriendo al arte del bien escribir del cuento como género literario.

Y al estar involucrado en el universo de la cuentística, sobrio y sesudo comentarista, como magnífico prosador usted podría escribir un cuento soñando a Uslar Pietri o pensar en Gallegos, máximo exponente de este género, entre los tantos potentados de la banca del talento cuentístico, escribir un cuento con un puñado de testimonios de su afán configurando la historia en una trama atrapada en una batalla de titanes o teniendo como personaje protagonista un ave desplumable entre los vientos, la temática a decir verdad es por demás variada.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para llevar a ustedes lo más significativo de este género de la narrativa, conformador de la esencia de la historia venezolanista.

Es importante significar que dentro del panorama de la narrativa latinoamericana, la de Venezuela es precisamente la que con mayor compromiso trata de renovarse superando etapas anacrónicas.

Esta inquietud de cambios obedece a la necesidad de búsqueda de un nuevo arte, toda vez que las benignas transparencias de lo criollo y lo vernáculo impedían al escritor nutrirse de manera distinta del acontecer nacional.

De esta manera en agotamiento de la temática, de la técnica y del lenguaje del cuento tradicional surge una vigorosa corriente renovadora en la cuentística venezolana que permite al lector minimizar las distancias.

Y es que anteriormente el lector se acercaba a lo narrado desde afuera dando más importancia al autor, dejando a un lado a los personajes del relato, pero la miniaturización del espacio y del tiempo le ha permitido penetrar dentro del relato donde cobra una gran importancia los personajes de la obra, concediéndole además una importante potestad al lector.

Desde Manuel Díaz Rodríguez y Adriano González León, el cuento venezolano se ha ido liberando de lo anecdótico, renovando los procedimientos estilísticos de la narrativa.

Otras manifestaciones en una misma situación de conflicto se aprecia en El Hombre y su Verde Caballo de Antonio Márquez Salas; Llueve Sobre el Mar de Gustavo Díaz Solís y La Hora que no Llegó de Alfredo Armas Alfonzo, obras que giran en torno a personajes que inevitablemente caen dentro del engranaje destructor de la sociedad o del ambiente anímico que rodea al personaje.

En todo caso El Inmigrante de Esdras Parra se reduce a una espera bajo la lluvia y puede acontecer en una fracción de media hora, mientras en Guachirongo de Julio Garmendia cuando describe la relación de una cuidad y sus crepúsculos se observa una literatura paisajista indefinida en el tiempo.

Se puede decir que Oswaldo Trejo (1.948) hasta el momento un desconocido escritor merideño marca la pauta de un gran cambio estructural dentro de la cuentística venezolana que se había afirmado literariamente en su propia tradicionalidad temática, toda vez a la consagración mundial de Rómulo Gallegos.

El cambio estructural que se percibe a través de Trejo reside precisamente en acortar las distancias entre el lector y la obra escrita.

Trejo conduce al lector a instalarse no, desde la atalaya del universo, sino en la conciencia del propio protagonista del relato.

De hecho el autor tradicional cuando concebía su obra lo hacía de una manera preconcebida, es decir al escribir su relato ya tenía forjado un esquema, sin embargo el escritor contemporáneo se deja conducir de la mano por los personajes de su obra, de tal manera que muchas veces el final es imprevisto, quedando sugerido.

Realmente la nueva cuentística venezolana propone al lector habitar en la conciencia del protagonista de la obra y experimentar desde allí y no desde el autor, su drama y aventura, acortando las distancias que implican el tiempo y el espacio dentro del relato.

No obstante, dentro de lo significativo de este tipo de actividades para los seguidores de este importante género estaremos en comunicación a la par de las mejores sugerencias…

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