El peligro al que expones a los tuyos sólo por presumir

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El actor estadounidense Will Smith ha hecho muy popular la frase: «gastamos dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos, sólo para impresionar a gente a quienes no les importamos». Es algo que viene en complicidad y absoluto maridaje con las redes sociales, en donde se nos ha propuesto y hemos asumido el pernoctar en una «second life» representados por un avatar, mientras por otra parte vivimos nuestra realidad.

Desde el año 1997 en que se iniciaron popularmente las redes sociales con «6 Grados», MiGente, AsianAvenue, Match, Ryze, LinkedIn, Tribe, Friendster, Hi5, etc., hasta llegar a Facebook, Instagram, Twitter, Youtube, Whatsapp, entre otras, hemos cambiado nuestro modo de vida, desde lo analógico a lo virtual. Si nos detenemos a hacer una auditoría en nuestro tiempo, colegiremos que ya no dormimos las 8 horas reglamentarias porque un 25% las dedicamos a las redes sociales; del tiempo que debemos dedicar a la familia, en el 75% interactuamos con los demás; de las 8 horas diarias de nuestra jornada laboral, el 25% nos la pasamos entre redes sociales y Whatsap, disminuyendo nuestra eficiencia.

La situación se pone cada día mas crítica; es algo contagioso y adictivo; quienes suelen criticar a los mas fervientes usuarios de hoy, mas les vale no prueben porque se enredan; a estos sí que les dan duro las dichosas redes sociales. Es por ello que en todas las ciudades vemos la gente caminar como zombies, distraídos y con un móvil en las manos texteando con alguien; otros imprudentes e irresponsables lo hacemos mientras conducimos el vehículo sin importar el riesgo que corremos y al que exponemos a los demás.

Pero si creemos que las redes sociales sólo nos roban el tiempo, estamos muy equivocados; estamos además reventando nuestro presupuesto presumiendo la ostentación de un nivel socio-económico de nuestro avatar que nada tiene que ver con nosotros. No debemos tomarnos fotos repitiendo la misma ropa, en un restaurante hay que pedir un plato caro (aunque nos sepa a «diache»), porque la foto debe irse a Instagram o Facebook para mostrar nuestra finura, nuestro glamour, nuestra clase, nuestro estilo; el móvil debe ser de última generación porque los «maquitos» son cosas de personas muy pobres y analógicos; cuando vamos a una disco, la bebida debe ser cara porque debe ir en armonía con nuestro inédito atuendo, para la foto de las redes, aunque tengamos que tomar prestada la botella de Moet de la mesa del lado.

conozco a alguien que tomó varias bolsas de Louis Vuitton, Salvatore Ferragamo y Gucci de un lugar. En principio ignoraba el motivo; mas adelante vi a esa misma persona salir de Macy’s en New York, con las bolsas en las manos llenas de ropa y otros artículos que había comprado en Marshall. Ahí está la foto publicada en su cuenta de Instagram (se que los curiosos que me leen van a auditar muchas cuentas de Instagram) con la nota: «de shopping en Nueva York».

Lo peor de todo, lo mas grande es que cuando salimos de viaje, empezamos a subir imágenes en las redes desde que nos montamos en el avión, haciendo una bitácora de nuestras vacaciones; ignorando que por estar presumiendo y «rompiendo ojos» a personas a quienes no les importamos, estamos exponiendo y haciendo vulnerables a lo mas preciado que existe en el mundo, que es nuestra familia; les estamos diciendo a los delincuentes comunes (a quienes sí les importamos) que nuestros seres amados están solos e indefensos.

De ahora en adelante, evita publicar en tus redes, informaciones que te pongan en evidencia; no publiques detalles de tu domicilio ni imágenes con cosas ostentosas que despierten el interés y llamen la atención de los cacos en visitarte; tampoco subas fotos de los lugares en donde te encuentres en tiempo real; y por último, cuando estés de viaje, tómate todas las fotos que desees, presume cada cosa, cada lugar; pero controla tus emociones y espera estar junto a los tuyos para que las subas a las redes sociales, por la seguridad de esos seres maravillosos que dependen de ti. Recuerda siempre: «dime de lo que presumes y te diré de lo que careces».

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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