INDOLENCIA O INGRATITUD?

En Opinión  por

SEA USTED EL JURADO…

Por: Ing. Miguel Recio

El gran novelista francés del siglo XIX Honore de Balzac, quien fuera representante de la novela realista, pronuncio una frase de las llamadas lapidarias, que reza de la manera siguiente, citamos: “La ingratitud proviene, tal vez, de la imposibilidad de pagar”.

El gobierno dominicano ha cometido el gran error de comportarse de manera ingrata para muchos, a juzgar por cientos de dominicanos que conocen de la historia y la relación encadenada de ambos países, e indolente para otros que con asiduidad leen los medios actuales y le dan seguimiento al tema venezolano con preocupación sincera de corazón, puesto que casi que se identifican con los problemas que están aconteciendo al hermano país, como si presagiaran que de seguir como vamos, nos pasara a nosotros también.

El pueblo venezolano que ha optado por salir de su patria por asuntos meramente económicos, y que ha provocado una preocupación legitima de los organismos internacionales que vigilan las políticas de todas las naciones, entre las cuales y como cabeza principal esta la ONU, se encuentra mas que desamparado en la República Dominicana, y si no es por el calor humano de los ciudadanos de este país, que por suerte no hemos perdido la esencia de la solidaridad, estarían de mal en peor al “saltar el charco” y ver a este país como un refugio momentáneo (porque no hay mal que dure cien años, y hasta ahí lo dejamos).

Es indudable que la avalancha que han tenido los países vecinos a la “Gran Venezuela”, y otros allende el mar, de importantes grupos de venezolanos que, fruto de la crisis social, económica y política existente allí han decidido emigrar de su patria, no siendo un fenómeno natural en estos ciudadanos, han recibido un apoyo menos que tibio, en el caso nuestro, de parte del gobierno dominicano. Mientras en otros países latinos les han estado dando hasta ayuda humanitaria, el gobierno dominicano ni siquiera ha adoptado por una política de “documentación rápida y momentánea” a los que vienen de allí, tal y como lo han hecho otros países menos endeudados moralmente que el nuestro a través de la historia entre ambas naciones.

Resulta vergonzoso que en un momento dado el país le comprara la deuda petrolera al gobierno venezolano por una razón clara de identificación política, aun nos beneficiáramos de paso, y sin embargo no propicie una política clara y objetiva con los cientos de ciudadanos venezolanos que, muy a pesar de su preparación, tienen problemas para poder ofrecer sus servicios técnicos, profesionales y de formación académica, por falta de un documento conque se puedan enrolar en las actividades productivas del país.

Simplemente el gobierno dominicano ha optado por meter la cabeza bajo la tierra, olvidando la historia de compromisos que tenemos con esa nación, dentro de la cual podríamos citar como uno de los últimos ejemplos de nuestra historia contemporánea, el apoyo que se le dio a la diaspora dominicana que fue a esa nación en los años 70/80, unos 200 mil aproximadamente, precisamente en busca de “mejor suerte”.

Paguemos pues, ya que tenemos la posibilidad, y apeguemonos al precepto enunciado como frase del gran novelista Honore De Balzac.
Gracias a Dios, y a la inteligencia natural de la que gozan los ciudadanos venezolanos, que estos han sabido separar al pueblo dominicano de sus últimos gobiernos, en ese sentido.

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Redacción

Departamento de Redacción, Diario Digital NotificaDO

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