CAMINO HACIA LA RESTAURACIÓN

En Opinión  por

Por Roberto Rosado Fernández, Educador

“Un país que desconozca el expediente de su historia está destinado a vivir en la ignorancia y jamás podría ser autocrítico y auto analista, además de que corre el riesgo de repetir los errores que pusieron en riesgo la soberanía nacional”. (Juan Gilberto Núñez)

En el año  de 1809, luego de que, en la Junta de Bandillo, un grupo de ciudadanos decidiera reincorporar la colonia, (entonces de Francia, adquirida mediante el tratado de Basilea en el año 1795), a España nuevamente, luego de haberlos derrotado en la batalla de Palo Hincado, y , al mismo tiempo,  haber seleccionado a Juan Sánchez Ramírez como Gobernador de la Colonia, a cinco meses de su mandato, José Núñez de Cáceres convocó a una de sus acostumbradas tertulias literarias y ,una vez reunidos, dijo lo siguiente. “Buenas noches amigos, esta noche no venimos a hablar de literatura, esta noche venimos a hablar de independencia, pues hace ya cinco meses que El Gobernador de la Colonia asumió el mando a nombre de España y parece que tiene veinte años”.

Doce años después, el olvido, la pronunciada crisis que generó el abandono a que España sometió esta Colonia en el denominado Período de la España Boba. En la Declaratoria de Independencia del “Pueblo Dominicano” en 1821, José Núñez de Cáceres sentó bases escritas del nacionalismo que luego continuó Duarte y Los Trinitarios, y posteriormente los Restauradores,  cuando dice, “No más dependencia, no más humillación, no más sometimiento al capricho y veleidad del Gabinete de Madrid”. De todo nos ha despojado la España, pero nos queda el honor y fortaleza de nuestros padres”. “ Santo Domingo, en medio de su decadencia está subsistiendo de sus propios recursos y aún tendría mucho más desahogo si hubiera fundado su sistema administrativo sobre los principios de economía que le prescriben su extenuada población, su agricultura y comercio, pero ha tenido que desentenderse de toda buena regla, para atender a las cargas que le ha ido echando encima su ingrata y desconocida metrópoli, en recompensa y para alivio de los males que nos aniegan desde el ruinoso golpe de cesión”.

En cambio, en reclamo, oposición y lamento a esta decisión, 40 años después,  a 17 años de haberse proclamado la República, Pedro Santana, haciendo honor a su convicción de que el País no podía subsistir sin el auxilio de una Nación poderosa, en la Proclama a la Anexión a España, el 18 de marzo del año 1861, entre otras cosas dijo.”Numerosas y espontaneas manifestaciones populares han llegado a mis manos, y si ayer me habéis investido de facultades extraordinarias, hoy vosotros mismos anheláis que sea una verdad lo que vuestra lealtad siempre deseó.”

Señala  más adelante, “Dominicanos, solo la ambición y el resentimiento de un hombre nos separó de la madre patria, días después el haitiano dominó nuestro territorio, de él lo arrojó nuestro valor, los años que desde entonces han pasado muy elocuentes han sido para todos.”

Finalmente dice, “La España nos protege, su pabellón nos cubre, sus armas impondrán a los extraños, reconoce nuestras libertades y juntos defenderemos, formando un solo pueblo, una sola familia, como siempre fuimos.”

Esta proclama de Santana encontró la PROTESTA INMEDIATA DE SANCHEZ, desde Saint Thomas  señalando, “Dominicanos. El Déspota Pedro Santana, el enemigo de vuestras libertades, el plagiario de todos los tiranos, el escándalo de la civilización, quiere eternizar su nombre y sellar para siempre vuestro baldón, con un crimen casi nuevo en la historia. Este crimen es LA MUERTE DE LA PATRIA.  La República está vendida al extranjero y el pabellón de la cruz, muy presto no tremolará más nuestros alcázares.”

Llamó al pueblo a romper las “cadenas del despotismo y de la esclavitud.” ”A las armas para salvar para siempre la libertad y mostraos dignos de vuestra patria y del siglo de la libertad”.

Llamó a “volver a la bandera que ondeó la República el 27-2-1844”. Esta acción le costó la vida junto a sus compañeros el 4- 7-1861 en San Juan de la Maguana, no sin antes, en el juicio que lo condena, el día anterior a su asesinato, solicitar, en su defensa, perdonar a sus compañeros, asumiendo él toda la responsabilidad. Hecho de mucho patriotismo y de convencimiento pleno del papel que le tocó jugar en ese momento de la historia de nuestro País.

Posteriormente (1863) un grupo de patriotas, interpretando estas ideas, inicia el proceso restaurador. El Manifiesto de la Restauración es un documento que arroja luz acerca de la decisión de la pequeña burguesia liberal de devolver al país la condición de República, perdida el 18-3-1861”…la anexión a la Corona no fue la obra de nuestra espontanea voluntad, sino el querer fementido del General Santana y de sus secuaces, quienes en la desesperación  de su indefectible caída del poder, tomaron el partido de entregar la República…” y ,agrega, “La anexión de la República Dominicana a la Corona de España ha sido la voluntad de un solo hombre que la ha domeñado, nuestros más sagrados derechos, conquistados y vendidos, el gabinete de la Nación Española ha sido engañado, y engañados también  muchos de los dominicanos de valía e influencia, con promesas que no han sido cumplidas, con ofertas luego desmentidas.”

El documento en su Colofón señala.” Si el gobierno de España es político, si consulta sus intereses y también los nuestros, debe persuadirse de que un pueblo que por largo tiempo ha gustado y gozado de libertad, no es posible sojuzgársele sin el exterminio del último de sus hombres.”

Bajo estas ideas liberales Polanco, Luperón, Pimentel, Monción, De Jesús García,  Lucas Evangelista, Salcedo, Cabral, entre otros, mostraron con guerrilla ,rural y urbana, con campesinos y hombres de barrio, con militares e intelectuales convencidos de la necesidad de volver a la condición de República, en Macabon, Carbonera, Guayubin, Santiago y Arroyo Bermejo, que aquello que decían en su proclama no era una inventiva sino el convencimiento de que no debían repetir escenarios en que  para lograr propósitos tuvieron que unirse  con los conservadores. Esta vez lo hicieron con la fuerza del pueblo, imbuidos por el nacionalismo prohijado por los principios enarbolados por los Trinitarios, desde que inició la construcción de su proyecto de País Libre e Independiente de toda Nación extranjera en el compromiso de enfrentarla sin importar lo poderosa que ésta sea.

“La Guerra de la Restauración, que comenzó siendo una rebelión de campesinos, muy pronto se convirtió  en una guerra de razas, por el temor de los dominicanos de color, que eran la mayoría, a ser convertidos nuevamente en esclavos y de ahí pasó a ser una verdadera guerra popular que puso en movimiento todas las energías de la Nación para lograr su independencia y restauración de la soberanía” (Frank Moya Pons). Siguiendo a Juan Bosch.

“Siguió la tradición  de los negros cimarrones de la Isla de Santo Domingo. Estrategias y tácticas de guerra de guerrilla permanente  con acciones de líderes de grupos regionales, ataques sorpresivos a las columnas Españolas, uniones de varios grupos regionales cuando era necesario y disolución del  grande para continuar con los pequeños grupos locales.” (IBID)

Es la Restauración el acontecimiento más importante del siglo xix y el que deja una impronta que ha originado, en el  devenir de nuestra historia Republicana, que surjan héroes que salgan en defensa del País cada vez que una amenaza se cierne sobre él poniendo en peligro su soberanía.

Es honesto  y pertinente decir, Que viva la República Dominicana, libre, soberana e independiente de toda nación extranjera.

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