Prof. María Isbelia A. de Alfonzo

A ORILLAS DEL RÍO PIEDRA ME SENTÉ Y LLORÉ

En Opinión  por

Los acontecimientos del mundo real y fantasioso se funden maravillosamente para dar origen a este extraordinario best seller de Paulo Coelho.

A ORILLAS DEL RÍO PIEDRA ME SENTÉ Y LLORÉ está concebido en un ambiente supercelestial propicio a la evolución psicológica que en cualquier momento pueden experimentar los personajes y el motivo que impulsa la acción del relato para darle esa posibilidad de misterio, donde a veces la corriente del río se encarga de llevarse hasta una flor marchita realizando su mágica transformación.

Amo absolutamente la forma como las aguas parecen dispuestas a partir en busca de otras aguas, otros sueños, otros seres y otros tiempos pudiendo ver desde nuestra imaginación transparente corretear las aves de paso.

El autor puede comunicarnos en su más honda textura su sensibilidad que se percibe cuando el río ruge por sus enfados como un león.

Pero lo más interesante y hermoso de la obra se precisa al comienzo del relato cuando la pluma del escritor vuela bajo la inspiración de sus engarces para escribir: “Me senté y lloré…” sintetizando así lo que una leyenda dijera, y es que todo lo que cae en las aguas del río, las hojas, los insectos, las plumas de las aves se transforman en las piedras de su lecho, de tal manera que Pilar la protagonista del relato pudo exclamar con palabras del alma: -¡Ah! Si pudiera arrancarme el corazón del pecho y tirarlo en la corriente, así no habría más dolor, ni nostalgias ni recuerdos, a orillas del Río Piedra me senté y lloré, el frío del invierno me hacía sentir las lagrimas en el rostro que se mezclaban con las aguas heladas que pasaban delante de mí. En algún lugar ese río se junta con otro, después con otros hasta que lejos de mis ojos y de mi corazón todas esas aguas se confunden con el mar.

“… Qué mis lagrimas corran así bien lejos para que mi amor nunca sepa que un día lloré por él, qué mis lagrimas corran bien lejos, así olvidaré el Río Piedra, el Monasterio, la Iglesia en los Pirineos , la bruma y los caminos que recorrimos juntos, parece que sucedió hace tiempo y sin embargo hace apenas una semana que encontré a mi amado y lo perdí…”

De esta manera la protagonista escribe esta historia de amor a orillas del Río Piedra pensando que estuvieron juntos en la infancia y en la adolescencia, pero un día él se fue a conocer el mundo, algunas veces recibía una carta hasta que su ausencia fue casi notoria, de pronto sus cartas venían de Francia y le hablaba de Dios con aquella vocación de entrega a Lo Supremo en el Seminario…

Pero no todo estaría perdido porque al cabo de once años se produce el gran reencuentro, Pilar aprende a dominar sus sentimientos y él con sus sentimientos de piedad infinita se lo comunica, poseedor del Don de la Divinidad donde Lo Absoluto le sirve de refugio de tantos conflictos interiores, no obstante ambos aún permanecen unidos en el deseo de consolidar sus sueños, aunque en el decurso del relato el camino es escabroso, será a orillas del Río Piedra en ese pueblecito del Pirineo donde finalmente descubrirán su propia verdad.

A ORILLAS DEL RÍO PIEDRA ME SENTÉ Y LLORÉ es una novela contemporánea con una prosa poética que nos lleva a conocer las verdades últimas de la vida y cuyo final abierto o inconcluso sigue su proceso creador, prolongándose en el espíritu del lector.

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