El “cocoso”

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Si nos remitimos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el término “cocoso” es un adjetivo que se refiere a la fruta que ha sido dañada. Sin embargo, en nuestro argot popular ese término adquiere otra connotación totalmente diferente.

En mis años de infancia en la tierra de Oliborio Mateo, solía jugar “bolitas” con mis amiguitos contemporáneos. Eran unas bolas de cristal que introducíamos a un círculo llamado “home”, y con una bola madre (regularmente un poco mayor que las demás) a la que llamábamos “bon”, la lanzábamos a una raya equidistante del “home”; el bon que mas próximo quedara de la raya, sería el primero en lanzar para el “home” y todas las bolitas que lograra sacar del círculo, le correspondían.

Las reglas del juego estaban pre-establecidas y sólo quedaba cumplirlas. Una de esas reglas era que si algunas bolitas salían del círculo pero el “bon” se quedaba dentro, el autor del tiro perdía el juego y por vía de consecuencia también tanto las bolitas externas como internas del círculo. Había uno de mis amigos, que si al contrario le ocurria ese accidente, él se quedaba con todas las bolitas (como debía ser); pero cuando el accidente le ocurría a él, exigía que las bolitas fuera del círculo le tocanan; había que matarlo para que entrara en razón y no se lograba. A ese personaje le decíamos que era un “cocoso”.

Era un “cocoso” porque de la misma norma que se beneficiaba en una temporada, cuando en otra temporada le tocaba la acera del frente, pretendía cambiar su significado para lucrarse ahora de lo que ayer perjudicaba a su oponente; es lo mismo que en el juego de “americana” en el billar; si la negra previo a caer roza otra bola, pierde el que hizo el tiro; pero en otra partida tira el “cocoso” y la bola negra roza otra antes de caer, entonces el “cocoso” dice: “ah no, ese tiro es limpio porque no basta con el roce con otra bola, ésta tiene que caer también, de lo contrario el tiro es limpio.

Hago este preámbulo porque en el año 2008 fue reelecto el Dr. Leonel Fernández Reyna, y fue acusado por sus adversarios internos dentro del PLD, de que los había vencido el Estado, al referirse al congreso elector que fue celebrado previamente para elegir al candidato. Al líder de esa facción se le metió una depresión que nunca mas volvió a ser visto en ninguna actividad pública, se encerró entre su casa y su oficina privada, en donde sólo recibía a sus mas cercanos colaboradores, pero brilló por su ausencia en la campaña de las elecciones generales de ese año.

Cuando dos años después (2010) fue reformada la Constitución y se prohibía la reelección presidencial, vio eso como su boleto de ida al congreso elector que un año mas tarde estaría eligiendo al sucesor del Dr. Leonel Fernández. A pesar de un multitudinario acto que el 27 de marzo del 2011 le hicieron al Señor Presidente, avalado por dos millones de firmas para que se reelija, éste entendía que la Constitución que él mismo había apadrinado le impedía presentarse nueva vez como candidato presidencial y la misma le merecía respeto.

Pudo el Dr. Leonel Fernández actuar como un “cocoso” y decir que si es cierto que la Constitución del 2010 impedía la reelección presidencial, no menos cierto era que esa Constitución a él no le aplicaba, ya que con ella no había sido elegido Presidente, por lo tanto el 2012 sería su primer período con esa Constitución. Si así lo hubiese hecho, no faltarían jurisconsultos y expertos en Derecho Constitucional en coincidir con él en semejante despropósito. Al final se impuso la sensatez y el Presidente dio un paso al lado.

En los actuales momentos, un caso parecido se produce; y aunque el Señor Presidente Danilo Medina no se ha referido al tema, mas bien cuando por alguna razón lo toca es para decir que este será su último período, un grupo de “cocosos” pretenden desconocer la misma Constitución que le abrió un paréntesis al Presidente Medina para que se repostule sólo por cuatro años mas, decir que como esa Constitución permite la reelección por un período adicional; que los primeros cuatro años no se le computan; que estos son los primeros en base a esta nueva Constitución. Menos mal que a algunos aún la estupidez no les ha nublado la razón y ya el Presidente del Senado se refirió al tema diciendo que el Mandatario no podrá reelegirse con esa Constitución.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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