Rubén Moreta

Bemoles de la Izquierda Dominicana

En Opinión  por

Mientras en la República Dominicana los partidos de izquierda lucen rezagados, la izquierda transita con pasos firmes en el subcontinente latinoamericano, con un giro marcado hacia gobiernos progresistas en toda esta región, que contravienen todo dictado imperial.

Se puede establecer la existencia de un proceso de consolidación de la izquierda en el continente americano, pero en la República Dominicana, la izquierda luce opaca, desarticulada, atomizada, sin posibilidad de erigirse en opción de poder.

En el continente americano, ya no es solo Cuba, sino que países como Venezuela y su socialismo del Siglo XXI; Ecuador, con su revolución ciudadana; Bolivia, con las luces del dirigente indígena Evo Morales; Brasil –potencia económica en ascenso- dirigido exitosamente por el Partido de los Trabajadores; Nicaragua, con el Frente Sandinista para la Liberación Nacional; El Salvador, con el Frente Farabundo Martí; Argentina, con Cristina Fernández de Kirchner, y antes, con su finado esposo Néstor Kirchner; Uruguay con Pepe Mojica y más recientemente Chile, con la Dra. Michelle Bachelet, han dado un vuelvo ideológico y abdicado de los dictámenes imperiales y sus onerosas políticas socioeconómicas.

Muy por el contrario en el país se observan a diminutas formaciones partidarias de izquierda a la cola de los dos grandes partidos nacionales: un pedazo de la izquierda está plegada al Partido de la Liberación Dominicano (PLD), ocupando nimios cargos en la administración pública, donde han enganchado a su escasa militancia, y de otro lado, otra porción de partidos izquierdistas, a la cola del fragmentado Partido Revolucionario Dominicano (PRD), tratando de vertebrar una naciente convergencia partidaria, con más interrogantes que respuestas claras.

Es que hay mucha dispersión entre el “liderazgo” de la izquierda nacional, donde todos prefieren ser cabeza de ratón y nadie cola de león. Siglas partidarias con no más de diez a 20 militantes, quien la acaudilla se cree que “puede y debe ser” Presidente del país, y que el otro no. Y de inmediato vienen las descalificaciones recíprocas y no se pueden sentar juntos en una misma mesa.

 Nunca ha existido un esfuerzo realmente unitario de la izquierda dominicana. Es tal la crisis, que en muchos casos hay una contemporización   de la izquierda local con el discurso, la agenda y las políticas neoliberales, con el racismo y la xenofobia, el antihaitianismo, el catolicismo dominante y sus privilegios, con la homofobia, y otros elementos.

Hay también vagancia y haraganería de los partidos de izquierda, porque han descuidado el trabajo con las masas, de su organización, de conectar con sus expectativas, anhelos y reivindicaciones, y en fin, se han alejado de los temas fundamentales que preocupan a las grandes mayorías.

Asimismo, no han sabido aprovechar el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, para saber usarlas a su favor en su gestión de comunicación política.

En resumen, la famélica izquierda dominicana no ha sabido adaptarse a los tiempos, retroalimentarse, cambiar y adaptar a la nueva era los métodos de lucha, y por eso hoy los partidos y movimientos de izquierda en el país son pacientes comatosos.

Autor

Rubén Moreta
Rubén Moreta

Periodista, Investigador y Profesor de Sociología Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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