Prof. María Isbelia A. de Alfonzo

A LA FORJA DE UN EXILIO ESPIRITUAL

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(Relato artístico)

Prof. María Isbelia A. de Alfonzo

Por lo pronto necesito desplegar mis alas y en un vuelo alado hacia el espíritu asumiré el protagonismo de este realismo mágico fantástico que encierra el acontecer de mi vida donde se esconde una cantera de acontecimientos que en muchos momentos  resultaría  difícil diferenciar entre la realidad y la fantasía.

Hace precisamente un par de días experimenté algo insólito queriendo comprender si posible fuera la lógica de Sancho y sin pensarlo terminé perdida en esas necesidades espirituales del ser humano y su condicionamiento material condensado como una dualidad conflictiva en esa angustiosa dicotomía.

Después de salir de esta ligereza  quise buscar una pausa de amor entre la fuga de las cosas en un Cenáculo de Letras y me encontré de pronto transitando el Olimpo Literario a la forja de un exilio espiritual, y al tratar de cruzar el umbral que me conducía de la mano de Virgilio al Purgatorio quise conocer a fondo el tema del amor de los mismos labios de aquel genio que escribiera su Divina, entonces me quedé deslumbrada ante el conocimiento de la belleza pura sin poder alcanzarla  porque después me perdí  en una de las circunferencias  del infierno dantesco, ¡Afortunada yo! Finalmente pude cruzar la salida, ¡Menos mal que mis diablos no pueden conmigo!

Te sorprenderá saber que después de salir de este embrollo quise intentarlo de nuevo buscando descifrar el ser o no ser  de Hamlet y termine obcecada como un fantasma vagando por los dramas de Shakespeare.

¡Cisne del Avon! Te he admirado siempre aunque tu existencia se viera envuelta en sombras…  ¿Y por qué no admitir lisa y llanamente que  El Cisne del Avon fue un autor humilde pero inspirado, oscuro pero genial? ¡Cuánto lo siento amigo mío! Que en tu cuadrante de gloria no pude alcanzar ni siquiera un pequeño detalle de amor del romántico Romeo para su Julieta, sin dejar de pensar por supuesto que ellos murieron en medio de un éxtasis que perdurará por siempre.

No obstante desde La Muralla de Troya, obnubilada y confundida por la presencia de Homero, me sentía deslumbrada por demás al tener frente a mí al Fecundo en Ardides al mismísimo de los Pies Ligeros  ostentando la invulnerabilidad con la armadura forjada por Vulcano, me alejé prontamente  temerosa del  fatum  de los dioses, puedes entender que el despliegue de lo Maravilloso o Máquina como lo definen ustedes en su confuso dialecto  es fuerza inexorable en el destino de cualquier cristiano.

Y mientras con prisa me alejaba, el autor de La Ilíada trataba de convencerme para visitar  El  Parnaso ¡Cuánto hubiese deseado conocer el Reino de Las Musas! Para repetir como aquel poeta Latino: -Sumergirme en La Castalia Fuente, pláceme, impregnarme de la eternizada inspiración, y transitar en este tiempo por El Museión Contemporáneo, entonces no te detengas Erato en regalarme de tu musa aunque sea una porción de la Poesía Erótica para descubrir de mi eterno galán sus amores secretos.

Sin embargo  también me resultó difícil  persuadir a Rodó cuando dejaba de lado a Calibán, símbolo impúdico y sensual para llegar a los confines del espíritu en la misión noble y alada que su Ariel significaba.

Pero ¡Tú ves! En este largo transitar por el camino de Las Letras quise tener un rato de esparcimiento con Kafka, Rulfo y Goethe, tan solo pude lograr el retrato  tallado en las paredes del tiempo del magnífico diálogo.

Pero más difícil resultaría encontrar a Milton, fue una lucha férrea contra la sinrazón espiritual, confundida yo  en la incansable búsqueda me extravié en los tantos recovecos y laberintos de su Paraíso Perdido, por suerte sus ángeles me despejaron el camino, ahora puedo continuar contándote lo que tantas veces he sostenido y es que mis diablos no podrán conmigo.

Y después de salir de este atolladero no muy lejos me encontré con Víctor Hugo quien me hablaba entre recortados murmullos como quien no quería la cosa: -¿Qué me decías?  -Le pregunté al atractivo galán… ¿Y sabes lo que me respondió?

-Te decía que no estoy disponible y yo no lo sabía.

-¡Ah! Siempre te admiré pero  fuiste distante y cruel, vete –Le dije, nada puedo reprocharte.

Entonces no me preguntes ahora quién tiene la razón pues cada quien tiene su visión distinta al parecer.

Tampoco me malinterpreten en mis impulsos al pensar en Neruda tal vez  por ser el poeta que canta al amor en todas sus fases, mis ojos que tanto aprecian la belleza siempre parpadean ante Poema XX,  pero… ¿ No te das cuenta que por su amada Matilde fue capaz de probar un pedazo de cielo al escribir su Estravagario?

 

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