¿El tercer perro se alzará con el hueso?

En Editorial - General  por

En algunos de mis pasados comentarios he dicho que «en el pleito de dos bravos perros por un hueso, suele llevarse éste un tercer perro». Mencionaba también que «los peledeístas estaban tan hartos del poder, que estaban jugando en una lotería, apostando a los 100 números para salir del mismo». Aunque ninguna de las predicciones se han producido a cabalidad, podría ser que ambas se cumplan en el mismo segundo de los meses venideros.

Decía nuestro Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, que: “La Ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos, así los gobernados como los gobernantes”. Esta frase fue enfatizada por el magistrado juez presidente del Tribunal Constitucional, Dr. Milton Ray Guevara, en la conferencia titulada  «El Pensamiento Constitucional de Duarte”, dictada en el Auditorio del Instituto Duartiano de Santo Domingo, el 16 de julio pasado.

Si es cierto que la Constitución de un país es la madre de todas las leyes, no es menos cierto que si por inobservancia tanto del legislador al momento de aprobarla, así como del Presidente de la República al promulgarla, una determinada ley contiene artículos contrarios a la constitución, existen dos procesos para enderezar el entuerto: que el Congreso Nacional la modifique o derogue, o que el Tribunal Constitucional conozca de algún recurso en esa dirección y se pronuncie sobre el particular. Salvo se produzca una de estas dos condiciones, esa ley será de obligatorio cumplimiento para todos los ciudadanos.

La ley 33-18 en su artículo 49, numeral 4, al referirse a los requisitos que debe cumplir un ciudadano para postularse a un cargo de elección popular en la boleta de un ente político, dice: «Que el aspirante a una precandidatura para un determinado evento electoral, en representación de un partido, agrupación o movimiento político no haya participado como candidato por otro partido, agrupación o movimiento político para el mismo evento electoral».

De similar manera se expresa el artículo 134  de la Ley Electoral 15-19: “las personas que hayan sido nominadas para ser postuladas por un partido, agrupación, movimiento político o alianza a la cual pertenezca el mismo, a un cargo de elección, no podrán ser postuladas por ningún otro partido, agrupación, movimiento político o alianza, en el mismo proceso electoral”.

Si esas leyes no son respetadas por todos los ciudadanos del país (incluyendo nuestros gobernantes), tendrían en consecuencia los legisladores que ser sinceros con nosotros los ciudadanos de abajo y decirnos que las leyes que se producen en el Congreso, son sólo para ser acatadas por los pequeños, pero para los políticos del nivel de Danilo, Leonel, Hipólito, Gonzalo, Luis y ellos mismos, no aplican.

Si la Junta Central Electoral admite la candidatura del Dr. Leonel Fernández, sin que antes el Tribunal Constitucional se haya manifestado sobre el tenor, crearía un mal precedente; tendremos entonces que recoger todo el ordenamiento jurídico de este país y simplemente echarlo a un zafacón, para quitarnos la careta que hemos exhibido ante el mundo de que somos un país en donde prevalece un Estado de derechos y somos democráticamente organizado; y que a partir de semejante percepción nos traten como la selva con calles en que nos convertiríamos.

Decía alguien por ahí, que «en política hay cosas que se ven y otras que no se ven. Aquí lo que no se ve y nadie se atreve a decir es que se está jugando una pelota muy caliente. Tanto el Dr. Leonel Fernández como su equipo de jurisconsultos saben perfectamente que no puede presentarse como candidato; pero temen que desde el Poder Ejecutivo manipulen al Tribunal Constitucional para que le sea rechazado el recurso de inconstitucionalidad contra esas leyes y tener que quedarse de brazos cruzados y sin mas recursos. Para ello, lo que han hecho es enviar a un delfín a interponer el recurso como cosa suya; y ellos ni siquiera pronunciarse al respecto.

Así las cosas, el TC debe abocarse a conocer y fallar sobre el recurso interpuesto por el precandidato a diputado de Santo Domingo. Si falla a su favor, eso le vale ipso-facto a Leonel Fernández y todos los que compitieron y perdieron en las primarias; en ese caso, ya la candidatura de Leonel, deberá ser admitida automáticamente por la Junta Central Electoral; pero si por el contrario falla rechazando ese recurso y declara acorde a la Constitución dichas leyes, Leonel y su grupo, ni por enterados se darían, ya que sus pretensiones han sido siempre que le asiste el derecho constitucional de elegir y «hacerse elegir»; lo que crearía en el país una gran crisis política.

El Dr. Leonel Fernández y su equipo de juristas debe actuar de manera frontal al Tribunal Constitucional. Si es cierto que él no está por encima de la ley, no menos cierto es que ninguna ley tampoco puede estar por encima de la Constitución. Sólo el pueblo se ubica por encima de la Carta Magna; en efecto, el Tribunal Constitucional está compelido a por encima del Presidente de la República y todo el que pretenda lo contrario, declarar inconstitucionales (contrarios a la Constitución) los artículos de las leyes antes mencionados. No hacerlo así, ahí sí se pondría de espalda a la Constitución y provocaría la peor crisis que jamás se haya producido en este país.

De la misma manera que La Fuerza del Pueblo, como Chanoc defendió la Constitución para que Danilo Medina (por su impedimento) no se presente como candidato, tampoco Leonel debe pretender cimentar una candidatura sobre la flagrante violación a las leyes que rigen la materia. El ordenamiento jurídico de un país no puede ser complaciente con unos cuantos y de cumplimiento absoluto de la mayoría. La percepción que siempre he tenido de Leonel, es ser un demócrata a carta cabal, no quiero decepcionarme.

¿Qué sucedería?

A los oficialistas es a quienes mas les conviene que Leonel sea candidato presidencial; de esa manera, se asegurarían una segunda vuelta electoral, en la que se colocarían en condición de decidir quién será el próximo presidente, o haber muerto en el intento. Si se ponen brutos e impiden la candidatura de Leonel, lo único que lograrán al efecto es que Luís Abinader gane las elecciones en primera vuelta con el apoyo de Fernández.

Si Leonel fuese candidato, lo mas conveniente para el oficialismo será hacer lo que hizo Balaguer en el 1996 con Peynado, irse a un tercer lugar para asegurarse que en una segunda vuelta, Leonel no gane la presidencia ni quede con poder en el gobierno; porque quedar en primer o segundo lugar en primera vuelta, será lo mismo que entregarle el poder a su contendor.

En caso de que quien quede en tercer Lugar sea Leonel Fernández, aún quedando el PLD en el primero, sería mas beneficioso que haga lo mismo que Danilo en el 2000 con Hipólito, levantarle la mano a su adversario y declararlo ganador, para impedir que gane con el apoyo de Leonel y cortarle a éste la posibilidad de ser acreedor de dicho nuevo gobierno. Por todo este panorama, el título del artículo.

 

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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