La pobreza del pobre

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La Real Academia Española de la Lengua (RAE) define la pobreza como: «Cualidad de pobre; falta y escasez. Es la dejación voluntaria de todo lo que se posee, y de todo lo que el amor propio puede juzgar necesario; de la cual hacen voto público los religiosos el día de su profesión. Escaso haber de la gente pobre; falta de magnanimidad, de gallardía y de nobleza del ánimo».  Hay diferentes tipos de pobreza: en salud, absoluta, educativa, individual, relativa, cíclica, existencial y mental.

Del mismo modo, la RAE al referirse al pobre: «Necesitado, que no tiene lo necesario para vivir; escaso, insuficiente, humilde, de poco valor, infeliz, desdichado y triste». Como es evidente, en ninguno de los escenarios planteados se habla del dinero, sino de las cosas básicas que necesitamos para vivir. Hay personas, que sin atesorar dinero viven con sus necesidades elementales resueltas. A ellos no se les puede llamar «pobres».

Es de algunos conocido el poema «Verdades Amargas», de anónima autoría: «El que nada atesora, nada vale, en toda reunión pasa por necio, y por más noble que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio. Lo que brilla nomás tiene cabida y aunque brille por oro lo que es cobre, lo que no perdonamos en la vida es el atroz delito de ser pobre».

Por su parte Amartya Sen, Premio Nóbel de Economía señala que «ante todo para la conceptualización de la pobreza hay que definir quién debe estar en el centro de nuestro interés; en un sentido lógico, la pobreza es una característica de los pobres, como un grupo que forma parte de la sociedad, y en los cuales debemos de centrar nuestro análisis para conocer sus características. Lo anterior no debe significar que se niegue la interrelación e influencia que existe con los no pobres del mismo grupo social».

Del mismo modo, Sen señala «el concepto de pobreza a partir de las capacidades, es decir lo que la gente puede hacer, definiendo la pobreza como la ausencia de capacidades básicas que le permiten a cualquier individuo insertarse en la sociedad, a través del ejercicio de su voluntad. En un sentido más amplio, la pobreza no es cuestión de escaso bienestar, sino de incapacidad de conseguir bienestar precisamente debido a la ausencia de medios». En resumen Sen afirma que «la pobreza no es falta de riqueza o ingreso, sino de capacidades básicas».

Vista a través de los ojos del Banco Mundial, este define la pobreza como «la imposibilidad de alcanzar un nivel de vida mínimo». Para llegar a esta definición, tuvo que responder a las siguientes preguntas: ¿como medimos el nivel de vida?, ¿qué queremos decir con nivel de vida mínimo? y ¿cuánta pobreza hay?». La Organización de la Naciones Unidas por medio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo presentó por primera vez la expresión pobreza humana, basada en el concepto de capacidades de Sen y definió la pobreza como «la negación de opciones y oportunidades de vivir una vida tolerable».

Conozco hogares a cuyos miembros no se les atribuye tener dinero; apenas manejan lo estrictamente necesario para el día a día; los padres sin embargo, son personas honorables, finas, de un trato humano insuperable; en esos hogares no se escucha hablar mal de terceros, la codicia y avaricia brillan por su ausencia. Si hablamos de los hijos, han seguido el mismo ejemplo de sus progenitores; no estudian en el «mejor» colegio del pueblo, pero reciben con mucha dignidad el pan de la enseñanza en una escuela pública. Ellos no atesoran dinero, pero no deben ser llamados «pobres».

Podríamos no ser pobres; sin embargo, nuestra pobreza la compramos nosotros mismos cuando sufrimos el progreso de nuestros correligionarios, cuando pretendemos aparentar un nivel de vida que sólo existe en nuestra mente; somos pobres cuando el tiempo que tenemos para producir lo malgastamos en criticar al vecino; cuando pretendemos competir con los demás en vez de hacerlo con nosotros mismos. Ahí es en donde está la pobreza del pobre; porque usted, sí, usted, aunque tenga casa propia, se traslade en vehículo propio, gane un salario, tenga acceso a algunos bienes materiales; ha elegido ser pobre y mientras mas adquiera, mas pobre será.

Algunas veces nuestras «habilidades» y destrezas nos llevan a acumular mucho dinero, tanto, que nos ven como «ricos»; sin embargo, no nos damos cuenta que mientras despreciamos a los que creemos pobres, los tratamos con la punta del pie y los humillamos; si vemos que tropiezan en su ruta de ascenso, los empujamos o les damos el «tiro de gracia»; ignoramos que sólo por tener dinero, al pretender pernoctar en un nivel social al que no pertenecemos y en el que no hemos sido asimilados, allí nos miran con desdén, por encima del hombro, porque advierten que no somos mas que «pobres acomplejados» con algo de dinero.

Una vez me dijo don Bienvenido Encarnación (una persona a quien considero un ejemplo a emular, quien siendo el mas importante empresario del sur, nunca se lo ha creído; que gravita indistintamente con los poderosos y los que menos pueden), «el poder y el dinero en manos equivocadas, resultan el mas letal peligro en contra de quien los ostenta y de la sociedad». El autor de esa frase, tal vez no haya logrado académicamente aprobar un cuarto curso de primaria, pero es un señor educado, culto, de afable trato hacia los demás y no presume de nada teniéndolo todo.

Usted dejará de ser pobre, no cuando adquiera dinero, sino cuando se centre en llevar su vida y no la del prójimo, cuando vea como suyo el triunfo de los demás; cuando aprenda a percibir y valorar las cosas bellas y positivas de las personas; cuando entienda que el dinero es un medio, pero que el fin es lo que se adquiere con éste, y que muchas veces logramos obtener las cosas sin necesidad del dinero; que sólo somos un eslabón de la cadena de la vida, en donde para llegar donde deseamos debemos ser arrastrados por alguien, pero si no arrastramos a quien nos sucede se rompe la cadena y tampoco llegamos nosotros.

Vamos a cerrarle la puerta a la pobreza en nuestras vidas; el dinero le huye al pobre. No hagamos algo por el dinero que nos dejaría, sino por la satisfacción que nos generará; las  cosas estresantes apártalas de ti, aléjate de personas negativas; nunca dejes pasar un día de tu vida en el que no le hayas servido a alguien, porque habrá pasado en vano; deja todo fluir y entender que todo cuanto ocurre es porque Dios así lo ha permitido; vive en paz contigo mismo y verás el brillo y esplendor de tu vida. Hay personas tan pobres que lo único que han logrado acumular en la vida es dinero.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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