El presidente Danilo Medina atrapado por la explotación del oro

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No recuerdo haber escuchado antes actividad alguna en la provincia San Juan que haya puesto en movimiento y atención a tantas personas como el intento de explotación minera que lleva a cabo una empresa canadiense en la comunidad Romero del Distrito Municipal Sabaneta de San Juan de la Maguana. Todos los sectores y las fuerzas vivas de la región han manifestado públicamente su oposición al proyecto y estamos con ojo avizor ante cualquier movimiento en esa dirección.

Ha llamado la atención que muchos actores políticos que habían mantenido un mutismo sepulcral respecto al tema, ahora como “Chapulín Colorado” han salido a postular en contra de una explotación minera que ha aglutinado al 95% de la población sanjuanera que no acepta la misma. Se hace notorio que muchos “cadáveres políticos” han desempolvado sus trajes de “busca votos” y han tratado de resucitar en medio de la sensibilidad e incertitumbre que produce en la población ese despropósito.

El tema de la “no explotación minera” en San Juan se ha convertido en la región sur lo mismo que la marcha verde al país. En ese santuario pernoctamos muchos patriotas a quienes nos duele el planeta, la naturaleza, el medio ambiente; pero también van a persignarse muchos personajes que nada tienen que ver con esta causa, porque en sus adentros les da lo mismo; pero pretenden congraciarse y hacerse los graciosos con esta gran masa popular que vemos como nuestros  amigos y patriotas a todos los que con nosotros hacen común causa, y como vendidos y traidores a todos aquellos que no concuerdan con nuestros planteamientos.

Muchas personas nos oponemos a la explotación minera en mi provincia San Juan; sin embargo, si se nos preguntase a los opositores el por qué nuestra negativa, tal vez la mayoría daría un “porque si” como respuesta, ya que no somos capaces de sustentar un razonamiento lógico y articular un documentado discurso del por qué nos oponemos a esa explotación. Los mineros por su parte, lejos de hacer una ingeniería social en la zona, que los encamine a obtener la licencia social del proyecto, sólo se han limitado a descalificar y enfrentar a quienes nos oponemos a su proyecto. Vamos en la misma dirección, pero en sentido contrario.

En mi caso particular, creo que ciertamente los mineros podrían estar preñados de buena fe y las mejores intensiones para la ejecución de ese proyecto; que el mismo sería concebido en total y absoluto maridaje con el medio ambiente; tal vez podrían tener razón que económicamente hablando la extracción del oro de Romero podría ser el preludio del desarrollo de nuestra provincia. Sin embargo, podría ser también todo lo contrario, que no hagan nada conforme lo diseñado, que eso sería un holocausto, un crimen de Lesa Ecología, y que al final se marchen dejando en nuestras comunidades todos los desastres que alguien se pueda imaginar.

Ante semejante ignorancia e incertidumbre; y sin la capacidad para fiscalizar que los mineros hagan sus trabajos según lo plasmado; sin que el Estado posea las herramientas tecnológicas y humanas para evitar que le metan “gatos por liebres”, y en caso de poseerlas, con el salario de miseria que paga a este tipo de técnicos, estos podrían ser sobornados, ponerse al servicio de los mineros y constituirse sólo en una firma y sello gomígrafo que otorgue legalidad a sus actividades sin importar el resultado de las mismas. Es decir, la explotación minera en San Juan, vista en 360 grados es una amenaza permanente a la ecología y al ecosistema.

Decía don Benito Juárez que “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Yo me opongo a la explotación minera en San Juan, no por oponerme, sino por una razón: porque no confío en los mineros, siento que no son sinceros, dicen que su sistema de extracción es “amigable con el medio ambiente” y pienso que eso es pura simulación, que al final van a hacer lo mismo que ha hecho todo el mundo. Sin embargo, respeto la posición de quienes están a favor de la misma. No caigamos en la necedad de acusar de traidores y vendidos al que se expresa a favor de la explotación, porque de nosotros pudieran ellos decir lo mismo.

En la medida que pasa el tiempo, a diario se suman nuevos actores de principalía a la causa. Ya lo han hecho todos los legisladores de la provincia, hasta el punto que el senador ha anunciado la introducción de un proyecto de ley en contra de la explotación minera en la zona como candado y blindaje para que futuros mineros no dirijan sus ambiciones hacia esa reserva ecológica. Ha ido mucho mas allá el congresista, al anunciar que haciendo uso de la Iniciaciativa Legislativa Popular, canalizaría mas de 150 mil firmas de ciudadanos de esta región, para sustentar la pieza.

En los próximos días comparecerá el Señor Presidente de la República, Lic. Danilo Medina, por ante la Asamblea Nacional a rendir sus memorias. Debo suponer y de ello estoy casi seguro que en su discurso fijará posición respecto a la explotación minera en San Juan. Bien difícil la tiene mi presidente. Su emoción no debe llevarlo a (por congraciarse con el 95% que estamos en contra) decir que no va, porque no tiene motivos para hacerlo. Fue su mismo gobierno quien le otorgó a esa empresa el permiso de exploración alojando en ellos la esperanza de que si encontraban oro tendrían la oportunidad de explotarlo.

Ha sido el mismo ministro de Energía y Minas quien ha expresado que esa empresa ha cumplido con todos los trámites y requerimientos para la explotación, y emitió su visto bueno al ejecutivo para otorgar la licencia. ¿Qué argumentos podría tener ahora el Señor Presidente para negar su visado? Ninguno. Sólo por enfriarse y congraciarse con esta gran masa de votantes muchos de los cuales hemos dejado de creer en él. Sin embargo, la negativa del Presidente sin argumentos válidos podría generarle al país consecuencias negativas. No se debe permitir que una empresa haga inversiones millonarias en exploración para luego salirle con otra cosa.

Si el Señor Presidente diera su visto bueno a la explotación minera (como en efecto debe darlo en virtud de la aprobación de Energía y Minas), esa decisión sería como político su enfermedad, su gravedad, su muerte, su sepelio y sus rezos, ya que nosotros como sanjuaneros estamos en un 95% en contra de esa explotación y lo mínimo que podría lograr sería una declaratoria provincial de “persona no grata”. Si los sanjuaneros nos sentimos inconformes con su gestión gubernamental, esta sería la estocada final para desterrarlo como político y mal hijo de estas tierras.

Conozco que las expectativas de algunas personas están centradas y sus esperanzas cifradas en que nuestro Señor Presidente anuncie al país la decisión del gobierno de no explotar la mina de Romero en San Juan. Si yo fuese asesor del Lic. Danilo Medina, le aconsejaría que por su bien como persona, como sanjuanero, como mandatário y por el del país, lo anuncie el 27 de febrero próximo y asuma con el gobierno la responsabilidad que ello significa.

Hasta ahora estamos a tiempo de enderezar ese árbol y no sería mucho lo que en el peor de los escenarios tendríamos que enfrentar, ya que aunque la minera se mofe y presuma de haber invertido 12 millones de dólares en todo este proceso, no creo que realmente sea mas de un 10% de esa cantidad los costos en que haya incurrido; si el Estado Dominicano fuese demandado internacionalmente, es muy probable que sea condenado a resarcir a esa empresa lo que ellos justifiquen haber gastado, pero no lo que dicen.

Le recomendaría eso a mi querido Presidente, ya que si actuara de espalda al pueblo y otorgara su visto bueno, mas todos los organismos del Estado Dominicano otorgaran la licencia de explotación, ello le generaría al país serios problemas, ya que la licencia social (que la expedimos nosotros como pueblo al permitir la explotación) no la obtendrían bajo ninguna circunstancia, el pueblo de San Juan está decidido que sólo sobre nuestros cadávares introducirían una máquina de explotación a esa zona.

Una empresa que haya gastado sumas millonarias en exploración, estudios, permisos y demás para obtener su certificado y por problemas sociales no poder usufructuar los activos a los que legalmente tiene derecho, sería una inminente demanda y posterior condena para nuestro país. En este caso, el cáncer habrá hecho metástasis en todo el cuerpo y el gobierno dominicano no sólo tendría que pagarle a la minera todos los costos en que se haya involucrado hasta ese momento (que serían enormes), sino también una indemnización no menor a la cantidad estimada como sus beneficios por concepto de la explotación.

Si este fuese el escenario, este país no le perdonaría a nuestro Señor Presidente semejante felonía de habernos llevado al paredón por una irresponsabilidad suya y de sus funcionarios. De manera que en estos momentos nuestro Señor Presidente está atrapado por la explotación minera. Sólo le pido a Dios que ilumine su sano juicio para que tome la decisión menos perjudicial para el país; yo por mi lado, concluyo mi escrito con la firme convicción que con autorización o sin ella, no habrá explotación porque el pueblo ha despertado y hemos elegido el agua que es vida.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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