En este proceso electoral, nadie sabe para quién trabaja

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Hay un refrán popular que dice: «nadie sabe para quién trabaja, ni …»; no me atrevería a completar la segunda parte del mismo, primero porque no lo comparto y segundo no viene al caso. Dicho así, podríamos analizar lo siguiente: conforme a todas las encuestas de carácter científico que se han producido en este país en los últimos 20 días, el PRM y su candidato Luís Abinader ganarán las elecciones en primera vuelta. De ello están claros Danilo, Gonzalo, Leonel y obviamente Luís.

Conscientes Luís y el PRM de ese escenario político, ni ha buscado ni dejádose encontrar para una alianza en primera vuelta, asumiendo tal vez, que no precisa de una alianza que le conduzca a dividir un pastel que a todas luces ya tiene en sus manos. Con esa actitud, les cierran la posibilidad de acceso al nuevo gobierno tanto a La Fuerza del Pueblo como a su bloque de aliados, por haber obtenido su triunfo con dicho bloque como adversario; si con alguien tienen que dividir el gobierno será con el conglomerado de partidos que en primera vuelta lo llevan en sus boletas; pues sombreros nunca habrá para tantas cabezas.

Ante esta realidad, el presidente Danilo Medina, Margarita, Gonzalo, el Comité Político, el Central y todo el gobierno están en la calle como Chanoc con puñal en la boca, buscando cada voto debajo de las piedras, atrayendo a cualquier precio a simpatizantes del PRM; y moviendo aire, mar y tierra, ya no con la esperanza de que su Candidato Gonzalo Castillo gane las elecciones en primera vuelta, sino de evitar que lo haga Luís Abinader y provocar una segunda vuelta electoral.

Lo que sin proponérselo están haciendo del litoral oficialista no es más que «atajar para que otro enlace» o «sin haber sido contratados, trabajar para Leonel». Si el bloque de LFP y sus aliados, mantienen la firmeza de votar por su candidato, sumado al extraordinario esfuerzo del PLD y aliados; se produjese que Abinader no supere el umbral de la mayoría absoluta, habrán convertido a Leonel y sus aliados en la master key o llave maestra para definir en una segunda vuelta, quién será el próximo Presidente de la República Dominicana.

Sin embargo, el Dr. Fernández deberá dejar de lado sus emociones y recordar que la política «es el arte de lo posible y lo que conviene»; que «quien es hoy tu peor adversario, podría ser mañana tu mejor aliado». No ha debido ante dos potenciales pretendientes descalificar y cerrar toda posibilidad a dejarse seducir por  uno (por situaciones del pasado), por esperar a ser coqueteado por quien vive un nirvana extasiado y que no ha quedado en llegar porque siente no le necesita a su lado. En un eventual escenario de segunda vuelta, el Dr. Fernández está compelido como líder de ese bloque de aliados, obtener para ellos la mayor porción del gobierno; pues al convertirse en the key person, ambos contrincantes tendrían que estar dispuestos a entregarle medio gobierno (si necesario fuese) so pena perderlo todo.

Todo lo anterior dependería de cuán distante quedase Abinader de la limítrofe del 50+1; pues cabe señalar que si el margen fuese muy estrecho, al quedar todos los partidos participantes en el proceso, libres para pactar con quien deseen, bastaría con que al margen de Leonel, Luís obtenga lo que le haga falta. Sin embargo, si por el contrario la diferencia superase 2 o más puntos porcentuales, no lo lograría nadie en el bloque liderado por Leonel, debido a que los 9 o 10 puntos por éste obtenido serán en un 80% netamente de LFP, ya que de partidos como el PRSC (que podría representar el mayor caudal), sólo tiene las siglas, debido a que su verdadera militancia está con Ito Bisonó apoyando a Abinader desde la primera vuelta; y otros con el candidato del gobierno.

En todos sus gobiernos el presidente Fernández ha dado claras señales que si él es el presidente, poco o nada le importa quienes sean los ministros, directores generales y todo el tren gubernamental. Sin embargo, ahora debe pensar mas en su equipo que en él mismo, si desea sobrevivir a este proceso. De la fortaleza de su gente dependerá su futuro. En esta coyuntura, sus posibilidades de ser Presidente de la República son remotas, no es su momento; pero lo que sí puede lograr es un arreglo en el que su gente quede tan bien posicionada como si lo fuese. Para ello deberá despojarse de todo sentimiento de animadversión y colocarse la indumentaria de líder y político; convertirse en una especie de subasta al mejor postor y último subastador.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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