«El cambio va»

En Editorial  por

Hace aproximadamente un siglo (1927), un personaje llamado Rafael Leonidas Trujillo Molina se abría paso en su natal San Cristóbal, logrando escalar a cimeras posiciones públicas, creyendo que de alguna manera ello era un boleto para pernoctar el mismo escenario de la mal llamada «clase alta» de aquella jurisdicción. Al solicitar la membresía al mas importante club social, cuyos miembros entendían que Trujillo «no calificaba» para ser uno de ellos, le hicieron una mala jugada: le dijeron que su método de selección consistía en introducir 50 granos de habichuelas negras y 50 blancas en una bolsa; si al extraer un grano de ellas salía blanca, era admitido; si era negra, rechazado. La suerte no acompañó a Trujillo y no fue admitido en el club.

Como en todo conglomerado casi siempre hay un indiscreto, a Trujillo le llegó la información que tenían dos bolsas (una dentro de otra), las habichuelas negras las tenían en una y las blancas en otra; metieron la mano en la bolsa que contenía las negras y negro fue el grano sustraído. Trujillo nunca superó esa afrenta y al llegar a Presidente de la República, una de sus primeras acciones fue auto nombrarse miembro y presidente de ese conglomerado social, siendo la reacción de sus miembros la renuncia masiva, argumentando que Trujillo, aún siendo Presidente de la República, no calificaba para pertenecer a su selecto grupo.

Digo lo anterior, porque en nuestro país existe el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que nos gobernó durante el cuatrienio 2000-2004. Sus dos primeros años fueron percibidos por la población como muy buenos, pero los dos últimos como funestos. Durante ese gobierno, los actos de corrupción salían a la luz pública por doquier; y cuando la prensa abordaba al Presidente al respecto, su reacción era: «ese funcionario se queda». Del narcotráfico, ni hablar; la mayoría de los narcos del momento que aportaron a esa campaña fueron designados «ayudantes civiles» del Presidente, pavoneándose por todo el país en lujosas jeepetas con placas oficiales de 3 dígitos, lo que provocaba que con mucha frecuencia aparecía un «ayudante civil» acribillado.

Los gobiernos peledeístas encabezados por Leonel Fernández y Danilo Medina, no es que en cuanto a la corrupción y narcotráfico sean diferentes; tal vez como mas organizados, tienen la capacidad de hacer como la gatita de María Ramos, que lanza la piedra y esconde las manos. Según decía el presidente de ese partido, Ing. Juan Temítocles Montás, compartimos un país tan especial que «cuando la economía marcha bien, a la gente no le importa los actos de corrupción».

Lo cierto es, que estando el PRD liderando la oposición y en algún momento a punto de tomar las riendas del Estado Dominicano (como en el año 2012), se produjo una lucha de poder interno en la que se acusaba a su presidente Miguel Vargas Maldonado y un reducido grupo de haber traicionado al partido y sus candidatos para hacer causa común con el gobierno, acto considerado como una vil traición. Las personas honorables de esa organización política decidieron marcar distancia del grupo «traicionero»; y ante la imposibilidad de sacarlos del partido, a pesar de constituir no menos de un 80% del mismo, decidieron abandonarlo y crear lo que hoy conocemos como el PRM.

El recién surgido PRM marcaba la diferencia entre los revolucionarios y discípulos de Peña Gómez; de lo bueno y lo malo; de lo leal y lo traicionero; de lo íntegro y lo corrupto; en sentido general, el PRM ha sido concebido como la antítesis del PRD, escenario en donde se hospeda la reserva moral de la política dominicana.

El primer gobierno de Danilo Medina era aplaudido hasta por los mismos perremeístas; a algunos los escuché decir en el 2015: «y para qué cambiar de gobierno si en este tenemos lo que podríamos conseguir en el nuestro». Fue el caso de un ingeniero civil al sacarse una obra de 20 millones de pesos en uno de los «sorteos» que realizaba el gobierno. Lo que no veía ese colega es que mientras nos diluíamos en los sorteos de cientos de «obritas» oscilantes entre RD$500 mil a varios millones de pesos, los mega proyectos de cientos y miles de millones de pesos han sido para los mismos dueños, aunque con diferentes portadas.

Por buenos que sean los gobiernos, estos se desgastan en el tiempo; tanto poder concentrado en un solo partido, cuyo Comité Político se cree dueño de este país, con tanta incidencia como para elegir hasta el menú que debemos colocar en nuestras mesas al medio día; han hartado no sólo al pueblo, sino hasta a los mismos peledeístas: unos que llevan 8 años sin usufructuar las bondades del poder, y otros que han logrado acumular tanta fortuna, que ya no les interesa seguir acumulando, sino blindar lo que han obtenido.

Hace falta un cambio, algo diferente a todos estos mercenarios que llegan al Estado a drenarlo en su beneficio; ya es hora que la pulcritud, la honradez, la ética, la alta gerencia e integridad tomen en sus manos las riendas del poder político dominicano. Ese cambio nos lo ofrecía el Partido Revolucionario Moderno (PRM). En un gobierno de ese partido, habríamos logrado el gran cambio; quien estas líneas suscribe, ya estaba convencido de ello y con una elevada posibilidad de sufragar por ese cambio.

Sin embargo, la simulación y la mentira son de patas cortas y lejos no pueden llegar; a esos mismos corruptos del PLD que mis amigos del PRM tanto han combatido y atacado; a esos a quienes despiadada e inmisericordemente han tildado como lo peor de la sociedad dominicana; a esos a quienes tantas veces les han gritado que en Najayo deben estar (que son Leonel Fernández y su grupo); con ellos se han aliado; a muchos les llevan en sus boletas para ocupar cargos congresuales y municipales; con ellos aspiran a unirse para crear un gobierno compartido. Entonces, ¿de qué cambio me hablan? Ese grupo lo único que pretende es un «quítate tú, para ponerme yo».

Autor

Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

Artículos Relacionados

Comentarios

    No hay comentarios

La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres

Notifica.do Todos los Derechos Reservados 2023.

Powered by

CODASOR

Ir arriba