Las elecciones en Argentina y la «crónica de una muerte anunciada».

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Lo que podría llamarse «crónica de una muerte anunciada», fue el resultado de las elecciones generales celebradas ayer domingo 27 en la República de Argentina, proceso en el que se debatía la presidencia y vicepresidencia de la república, una parte del congreso nacional, así como autoridades ejecutivas y municipales. Mas de 30 millones de argentinos acudieron a esa cita con la historia, lo que representa el 81% del electorado nacional, resultando victorioso el dúo peronista de Alberto Fernández y la expresidente Cristina Fernández de Kirchner.

Conforme a la ley 26571 promulgada en el año 2011, fueron establecidas las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), una especie de elecciones generales preliminares en las que no sólo cruzan la línea de fuego los candidatos que competirán en los diferentes partidos políticos del sistema, sino que los mismos partidos tienen la obligación de obtener al menos el 1.5% de los sufragios válidos, en cada renglón para poder participar en las elecciones generales. Existiendo en Argentina mas de un centenar de partidos, en ese tramo del certamen celebrado el pasado 11 de agosto, la mayoría de ellos quedaron descalificados.

Para las elecciones generales participaron varias coaliciones conformadas por múltiples partidos políticos, destacándose como las tres mayoritarias: Frente de Todos, encabezada por el Partido Justicialista (peronista), cuyo candidato lo era Alberto Fernández (ganador); Juntos por el Cambio, presidido por la Propuesta Republicana, cuyo candidato lo fue el actual presidente Mauricio Macri, quien pretendía un nuevo cuatrienio; y Consenso Federal, en cuya cabeza estaba Generación para un Encuentro Federal, llevando como su candidato a Roberto Lavagna, quien quedó en un lejano tercero lugar con apenas el 6% del electorado.

A pesar que el presidente Macri había anunciado que revertiría el resultado de las primarias; y no obstante haber emitido varios decretos pretendiendo cambiar las reglas del juego; por reclamos de la oposición, los mismos tuvieron que ser postergados para futuros procesos, rigiéndose el presente por las actuales  leyes de partido y electoral. Para que un candidato pueda ser proclamado ganador del proceso, debe haber alcanzado el 45% de los votos válidos o en su defecto, mas del 40% y aventajar con mas de 10 puntos porcentuales a su mas cercano contrincante; en caso contrario se produce una segunda vuelta electoral entre los dos con mayor votación.

El electo presidente de Argentina, es un veterano abogado de 60 años, amigo personal del fallecido presidente Néstor Kirchner; incursiona en la política desde sus 23, destacándose en varios cargos ocupados en diferentes gobiernos, electo diputado en el año 2000, dejando el mismo al ser designado como jefe de gabinete de Néstor Kirchner (2003-2007, de quien había sido su jefe de campaña) y también de Cristina, en 2008 (su primer año de gobierno), con quien rompió y distanció con declaraciones hirientes, en medio de una crisis por la que atravesaba el gobierno. El pasado año se reconciliaron nuevamente, siendo ungido por la máxima cabeza del peronismo el pasado mayo, para representar al partido y convertirse hoy en el presidente de la república.

El candidato Alberto Fernández y su compañera de fórmula Cristina Fernández, obtuvieron 12.5 millones de sufragios, para un 48.1%, contra 10.5 millones, para un 40.37% alcanzados por el actual presidente Mauricio Macri, quien temprano en la noche, acudió a una tarima con sus seguidores, para no sólo expresarles las gracias, sino también reconocer el triunfo de sus contrincantes «Los Fernández» e invitarles hoy temprano a un desayuno en la Casa Rosada, para iniciar el proceso de transición que culminará con su toma de posesión el próximo 10 diciembre.

El sistema de PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias), debe ser emulado por los demás países de la región, sobre todo en estos en donde existe una gran cantidad de partidos políticos parásitos, que durante su vigencia drenan los recursos del erario para mantener a dos o tres escorias cuyo único mérito es advertir quién podría ganar los comicios y asociarse, para mantener la personería jurídica, sea obteniendo el 1% de los votos o en su defecto alguna representación edilicia. Con la PASO, todos esos partidos que no tienen mas membresía que los empleados y familiares de sus creadores, no tendrían que ocupar espacio en la boleta de las elecciones generales, ni ser instrumento de chantaje para los mayoritarios.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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