Leonel Fernández sí podría ser candidato 2020, pero…

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En el año 1990, siendo candidatos en la boleta morada el profesor Juan Bosch y el empresario santiaguero José Francisco Hernández, el presidente Balaguer fue ferozmente acusado por los peledeístas de haber perpetrado un colosal fraude en su contra. Como en aquel entonces se ganaba las elecciones por mayoría simple y quien quedó en un lejano tercer lugar fue el binomio Peña Gómez – Hipólito Mejía; ante esa situación, la irresponsable actitud de Peña fue declarar que Balaguer había ganado limpiamente. Para el siguiente período electoral del 1994, ocurrió algo similar, sólo que la víctima lo era el mismo Peña Gómez, a lo que Juan Bosch, tal vez por venganza ante la falta de solidaridad de su compañero de oposición, también reconoció la victoria de Balaguer.

En el pasado proceso de primarias en el oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), previo al día de los comicios todas las encuestas serias otorgaban una gran ventaja al Dr. Leonel Fernández (ex presidente de la república y presidente del partido) contra Gonzalo Castillo (ministro de Obras Públicas y apoyado por el actual presidente Medina y el gobierno); el mismo día de las elecciones, en encuestas realizadas a boca de urna, el resultado no era diferente. Sin embargo, ocurrió un milagro que sepultó a todas las encuestadoras de prestigio; que contradice todos los principios estadísticos; pero sobre todo, en último momento del proceso surgieron unos mágicos y sobrenaturales seres, tan superdotados que mientras 10 personas normales nos tomábamos para sufragar un tiempo promedio de una hora (los diez), sistemáticamente ellos se tomaban apenas 10 minutos (1 minuto por persona y sin interrupción).

La reacción del Dr. Fernández y su equipo a tan descabellados resultados no se hizo esperar; han denunciado un fraude descomunal en su contra para favorecer al pre candidato apadrinado por la casa de gobierno; sin embargo, a pesar de todos los elementos de evidencia que han aportado Leonel y su grupo, todo parece indicar que ese será un homicidio que quedará impune para la historia, toda vez, que la única manera de certificar el fraude es con una auditoría forense al código fuente y software utilizados en el proceso, misma que podría costarle unos US$10 millones (520 millones de pesos) que la Junta Central Electoral no está dispuesta a gastar y al gobierno no le conviene erogar. Así las cosas, proclamado Gonzalo Castillo como candidato oficial del PLD, todos los alegatos y rabietas que pudieran hacer los leonelistas se quedarán en el “pataleo”.

Ahora lo que sigue es la acción a tomar por el Dr. Leonel Fernández, ante la felonía de sus otrora subordinados, y de quienes suponía una deuda de gratitud que sólo obedece a sus propios intereses. Definitivamente el tiempo de Leonel Fernández en el PLD ha llegado hasta su final; no lo quiere el 40% que representa el danilismo y que siguen al actual candidato; tampoco lo quiere el máximo organismo de dirección del partido que él preside; quienes sin su anuencia han celebrado reuniones para rechazar sus acciones frente al Congreso para impedir la reforma constitucional que habiliaría al presidente Medina para un nuevo período electoral; y recientemente 21 de 34 miembros se reunieron para refrendar el triunfo de Gonzalo Castillo, contra todo tipo de alegatos del ex mandatario.

Leonel Fernández ha sido elegantemente expulsado del PLD, se lo han dicho de todas las maneras posibles y él no parece entenderlo o se resiste a digerirlo; por principios, por dignidad, por enteresa e integridad, debe evitarles a sus compañeros el amargo sabor de hacerlo de manera oficial. La puerta se la abrieron y su maleta con todas sus pertenencias ha sido dispuesta a la salida, pero él insiste en permanecer en una silla que desde hace un tiempo está vacante y que le está reservada al actual presidente de la república, Danilo Medina. Leonel no debe permitir que sea emitida la resolución de su expulsión; no es lo mismo una cancelación que una renuncia; estar en la acera del frente porque no se tiene un techo, a estarlo por su propia decisión..

Lo que se debate en estos momentos es si Leonel Fernández puede o no ser candidato presidencial por otro partido, movimiento o agrupación política. Al respecto se han pronunciado algunos jurisconsultos del área constitucional y numerosos expertos en el tema; sin embargo, vivimos en un Estado de Derechos en donde las leyes, una vez promulgadas se hacen obligatorias para todos los ciudadanos sin importar su jerarquía. En ese sentido, tanto la ley 33-18 sobre partidos así como la 15-19 sobre régimen electoral establecen que un ciudadano que haya participado y perdido en un proceso primario, no podrá ser candidato por ningún otro ente político en el mismo proceso electoral.

Conforme a nuestra Constitución, en su artículo 39, “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las instituciones, autoridades y demás personas y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal. En consecuencia: 3) El Estado debe promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la discriminación, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión”.

De igual manera esgrime en su artículo 74, numeral 3, “Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por el Estado dominicano, tienen jerarquía constitucional y son de aplicación directa e inmediata por los tribunales y demás órganos del Estado”. Aunque no se considera un derecho fundamental, es consignado en ella el de “elegir y ser elegibles”.

Conforme a la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”; “toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos”; y “toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país”.

Alexander Hamilton (uno de los fundadores de Los Estados Unidos y primer Secretario del Tesoro) expresó en uno de sus artículos publicados en la prensa de Nueva York en 1788, que “una Constitución es de hecho una ley fundamental y así debe ser considerada por los jueces. A ellos pertenece, por lo tanto, determinar su significado, así como el de cualquier ley que provenga del cuerpo legislativo. Y si ocurriese que entre las dos hay una discrepancia, debe preferirse, como es natural, aquella que posee fuerza obligatoria y validez superiores; en otras palabras, debe preferirse la Constitución a la ley ordinaria, la intención del pueblo a la intención de sus mandatarios”.

Nuestro Tribunal Constitucional derogó el artículo 49 de la ley 33-18 de Partidos Políticos, que establecía: “Requisito para ostentar una precandidatura. Para aspirar y ostentar una precandidatura o candidatura en representación de un partido, agrupación o movimiento político, se requiere: 3) Que tenga un tiempo de militancia o permanencia mínimo en el partido, agrupación o movimiento político consignado en los estatutos orgánicos del partido, agrupación o movimiento político por la que aspira a postularse”, así como otros que de alguna manera transgredían derechos ciudadanos.

El ciudadano tiene el supremo derecho de hacerse representar en todos los comicios electorales que se celebren en el país, máxime si se trata de elegir al presidente de la república. La Constitución de la República es el máximo ordenamiento jurídico de una nación; sin embargo, por encima de ella está el pueblo. Sería una contradicción y un tiro de palomas a escopetas que la Junta Central Electoral le prohíba a mas del 35% de la población dominicana que desea ser representada por Leonel Fernández en el proceso electoral de mayo próximo, a que éste vaya en una boleta electoral; a que en cambio tenga que elegir entre personas en las que no se siente representada.

Todo lo anterior, no son mas que argumentos mas que valederos para que el Dr. Leonel Fernández y su equipo de juristas interpongan un recurso de inconstitucionalidad en contra de los artículos de las leyes 33-18 y 15-19 que le impiden participar como candidato por otra fuerza política; por el PLD es imposible, puesto que con fraude o sin fraude perdió esa contienda electoral; sin embargo, no se le puede vulnerar su derecho a ser elegible en las próximas elecciones, ni a un importante segmento del electorado a que él le represente.

El equipo de Leonel no debe perder un día mas y poner mano a la obra para que el mismo esté entre las opciones de la oferta electoral. Leonel, sí podría ser candidato; pero para ello se hace necesario salvar algunas piedras en el camino.  Hasta que el Tribunal Constitucional sea apoderado de ese recurso y declare inconstitucionales dichos artículos, los leonelistas tendrán que conformarse con verlo detrás del telón moviendo los hilos de las elecciones de mayo venidero.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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