Amenaza salida PLD del poder

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El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el poder de manera continua desde el año 2004, ha sido declarado por uno de sus líderes como una «fábrica de presidentes», presagiando gobernar al país ininterrumpidamente hasta el año 2044, lo que ha sido creído por personajes de esa organización, tan insípidos que su figura no despierta en el electorado el mas mínimo interés de seguirle.

Tal parece que los peledeístas se han sentido seducidos por el fenómeno acontecido en México desde el año 1929 hasta el 2000, período en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ocupó la presidencia, aunque con la diferencia de que en ese país del norte, a pesar de las múltiples reformas de las que ha sido objeto su Constitución desde el año 1933, la reelección presidencial no ha estado en ninguna de ellas.

En el sexenio 1988-94, Carlos Salinas de Gortari, candidato del PRI, ascendió a la presidencia mexicana mediante una de las elecciones más polémicas de su historia, en las que ocurrieron diversas irregularidades, denunciadas por la oposición y posteriormente admitidas por miembros prominentes del oficialismo. Su elección se llevó a cabo luego de una inestabilidad económica de más de 10 años, en la que la estructura de su partido se debilitó y por primera vez en la historia moderna de México se vio una candidatura de oposición coquetear con la presidencia de la República, con reales posibilidades.

El mandato del presidente Salinas se vio matizado por una campante y desbordante corrupción que involucró al anillo de sus mas cercanos colaboradores políticos y familiares, tan influyentes y con tanto poder político y económico, que determinarían quién sería el sucesor del mandatario para el sexenio 94-2000. Así las cosas, fijan sus ojos en Luís Donaldo Colosio, otrora presidente del partido, diputado, senador y Secretario de Desarrollo Social 92-93, cargo del que renuncia para aspirar a la presidencia.

El anillo palaciego veía en Luis Donaldo (un cercano colaborador del presidente Salinas) mas que a un aliado, alguien con quien podían seguir manejando los hilos del poder con absoluta impunidad. Luis Donaldo sin embargo, una vez elegido candidato del partido, empezó a marcar distancia con ese anillo corrupto y del presidente mismo, dejando entrever en sus alocuciones públicas que encausaría a quienes en esa gestión no tengan claras sus cuentas.

Enfurecida esa casta mafiosa enquistada en la toma de decisión del ejecutivo, ante la amenaza de ser llevados a la cárcel por un presidente de su misma organización, orquestaron un plan que culminó con el asesinato del candidato en marzo del 1994; sin embargo, puesto que para el mes de agosto apenas faltaban 5 meses para las elecciones, y la Constitución establece que el candidato a presidente no puede ser funcionario hasta 6 meses antes de su elección, todos los de la «fábrica de presidentes» del PRI estaban descalificados, ya que eran funcionarios.

Ante tan inadvertida situación, la única opción que tenía el anillo palaciego recaía sobre alguien por cuya mente no había pasado siquiera la idea de ser precandidato presidencial, Ernesto Zedillo, quien había renunciado a la Secretaría de Educación para encargarse de la dirección de campaña del candidato Colosio. Bajo esas circunstancias ocupa Zedillo mas que una presidencia, un «titerato» manipulado por el anillo mafioso del anterior gobierno, enfrentando una gran crisis económica,  perdiendo los inversores extranjeros y nacionales la confianza en un peso sobrevalorado, provocando en pocas semanas, la caída de su valor en más de un 40% frente al dólar.

Ese fue el final del reinado del PRI en México, ganando la presidencia en el 2000 Vicente Fox, candidato del PAN, a partir de lo cual se ha producido una alternancia en el poder que ha llevado hasta un candidato de izquierda a dirigir los destinos de México. Todo poder absoluto termina destruyéndose a sí mismo.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) está en estos momentos en una situación muy similar a la del PRI de México en el 94. A nadie debe caberle duda de la seriedad, la mesura y prudencia del presidente Medina en el manejo de los recursos del Estado; sin embargo, aunque podría hacer como suya la lapidaria frase del Dr. Joaquín Balaguer: «la corrupción se detiene en la puerta de mi despacho», el insomnio debe estar apoderado de él ante la disyuntiva de quién podría ser menos perjudicial para que le suceda en el trono.

En países como el nuestro con instituciones débiles, un presidente pasa en segundos, de ser la persona mas poderosa e influyente del país, al mas vulnerable de sus ciudadanos; su libertad depende de la voluntad de quien le suceda en el cargo. En el caso particular del presidente Medina, a pesar de ejercer la dirección del Estado con pulcritud y honradez, tal vez sus allegados no puedan decir lo mismo y hay travesuras que hacen los subalternos, que comprometen la responsabilidad del primer mandatario.

Si la sensatez, la prudencia, la cordura y el desapego no se imponen en los mas altos niveles de ese partido, sea cual fuere el resultado de su proceso primario en octubre próximo, no menos del 25% hará causa común con la oposición y sacarán al partido de la administración del Estado. Les recuerdo a mis amigos del PLD, que los únicos que estando arriba desean estar abajo, son los ocupantes de una aeronave  que surcando los cielos se avería.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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