La «sangre nueva» del presidente

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El pasado lunes en horas de la noche, sorprendió al país el señor presidente Danilo Medina, en una breve alocución que a muchos lanzó al pavimento y a otros los conminó a celebrar, presagiándose con ello el ocaso de quien por dos cuatrienios ha dirigido las arcas nacionales.

“Creo firmemente, que por más que ame servir a nuestra patria, desde la Presidencia de la República, por más que desee seguir trabajando a favor del pueblo dominicano, hay normas y principios que trascienden la labor de un hombre, de un gobierno y es nuestra responsabilidad preservarlos”. Sostuvo el presidente.

Aunque el presidente había anunciado al país que se referiría en el pasado mes de marzo al tema de su posible repostulación, no es sino hasta ahora que lo hace, luego de ser advertido por el Secretario del Departamento de Estado, Mike Pompeo, de que el presidente Trump no vería con buenos ojos una reforma constitucional en la República Dominicana, en los actuales momentos.

Lo que no quedó claro en la percepción popular es cuál es el favorito del imperio del norte para sustituir a Danilo. Pero sí con meridiana claridad en el discurso de Danilo, que apoyará «sangre nueva». Lejos de dar señales de cohesión del partido, manifestó sentirse desafiado y desconsiderado por quienes llamó una «minoría» a lo interno de su organización.

A los que estamos con vista satelital del panorama, nos resulta fácil advertir que el anuncio del presidente de no optar por un nuevo período, le despejaría totalmente el ascenso al poder al ex presidente Leonel Fernández; sin embargo, ello dependería de que el presidente Medina, si no lo apoya, al menos se mantenga al margen durante el proceso primario.

Es evidente que el señor presidente no está en una cosa ni en la otra; todo lo contrario, se la tiene jurada a su otrora superior jerárquico. De lo que se trata es que van a correr por la candidatura presidencial, algunos de los productos de la «fábrica de presidentes», con el compromiso de que quien resulte mas aceptado por el electorado, sería apoyado por todos los demás, produciéndose un «todos contra uno».

Algunos no dudarán en decir que «Leonel les ganaría a todos juntos, incluso apoyados por el gobierno»; y podrían tener razón. El problema sería que durante el proceso de las primarias, la lucha sería tan feroz y descomunal, que se abrirían heridas sólo curables a partir de los 8 meses y para las elecciones faltaría apenas 7, tiempo insuficiente para la unidad.

Un candidato presidencial surgido de un traumático proceso interno, fatigado, con un partido dividido y sin el menor apoyo de su gobierno, tendría que convertirse en mago para ganar las elecciones. Fue tan atroz y despiadada la oposición del sector Leonel hacia el danilismo, que terminó construyendo un abismo que ahora podrían necesitar cruzar.

El PLD se encuentra en estos momentos sumido en una crisis en la que si Danilo y Leonel no se ponen de acuerdo, sólo le espera ocupar la silla de la oposición a partir del 2020. Sus diferencias han sido tan profundas que han conducido a ese partido a que no ganaría las elecciones con uno ni con el otro; porque la inercia sería la principal protagonista de quien no encabece la boleta.

La única posibilidad que tiene el PLD de seguir en el poder sería llevando en su boleta a una figura que sea sinceramente apoyada por Danilo y sus seguidores; y por Leonel y sus seguidores. La pregunta sería: ¿quién? Eso no lo sabe usted, mucho menos yo. Quien ayer mucho sembró, hoy le toca cosechar.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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