Mi empleado a presidir la Suprema Corte de Justicia

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Si vemos un perfil como: 51 años de edad, licenciado en derecho, Máster en Derecho Constitucional, otrora director de la Escuela Nacional de la Judicatura (institución adscrita a la SCJ) 1998-2010, socio director CONNEXTING SRL, ex viceministro de la Presidencia, ex director del CEI-RD; y actual presidente del Consejo Directivo del Instituto Nacional de las Telecomunicaciones (Indotel).

Que además a los 18 años fue oficinista en el Tribunal Superior de Tierras, luego en el Centro Dominicano de Asesorías e Investigaciones Legales (CEDAIL), institución de la Conferencia del Episcopado Dominicano; que laboró por seis años como abogado asociado de la firma Pellerano & Herrera; creador de SERVICOBROS, director Ejecutivo Comisión de Implementación de la Reforma Procesal Penal (CONAEJ); y primer Secretario General de la Red Iberoamericana de Escuelas Judiciales (RIAEJ); nadie mejor podría ser el presidente de nuestra Suprema Corte de Justicia.

Sin embargo, cuando escuchamos la expresión: «mejor de ahí se daña»; tan brillante perfil se mancilla y ensombrece, porque además de todo lo anterior es miembro del Comité Central del partido gobernante; y hasta el momento de su designación un subalterno del Presidente de la República, tanto laboral como políticamente. Al así hacerlo, es evidente que convierte a la Suprema Corte de Justicia como una extensión del Poder Ejecutivo, y a su nuevo presidente el señor Luis Henry Molina, en un sello gomígrafo personal. Parecería se ha convertido en una práctica de blindaje, puesto que ya lo había hecho en su momento el Dr. Leonel Fernández.

Cuando fue creado en sus inicios el Consejo Nacional de la Magistratura, el Presidente de la República, sólo tenía el control de 3 votos de los 7 de su membresía (el propio, un senador y un diputado); pero al integrar al Procurador General de la República (su subalterno), no sólo tiene asegurada la mitad, sino que al prevalecer su voto ante un empate, es lo mismo que decir mayoría. El resultado de esa ingeniería del CNM, es una Suprema Corte genuflexa con mayoría de adeptos del Presidente de la República (incluyendo a su presidente); los demás jueces, no importa su línea porque no hacen mayoría.

Todos los funcionarios de este gobierno acaban de blindarse y obtener patente de corso para continuar haciendo sus fechorías; durante el ejercicio de sus funciones mucho de ellos tienen privilegio de jurisdicción; otros se la asegurarán en el siguiente proceso electoral como legisladores; y los de menor nivel, estarán allí protegidos en el tercer grado de sus procesos judiciales. Aún perdiese el PLD las próximas elecciones, los jueces hoy designados, permanecerán en sus cargos durante siete años, no pudiendo ser cambiados por las nuevas autoridades.

Los que apostamos que se castigue a los corruptos y asaltantes del erario sin importar el partido político al que pertenezca; preferimos un Consejo Nacional de la Magistratura, conforme a la Constitución del 1994, en la que el Procurador General sólo era miembro, a falta del presidente o vicepresidente de la república. Con la actual configuración, es obvio que el senador Paliza y la diputada Castillo, sólo fueron a ese escenario a figurar ante las cámaras, y a legalizarle el circo a las actuales autoridades.

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Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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