Danilo, Leonel y el PLD

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Cuando en el año 2006 el entonces omnipotente Secretario de Estado de la Presidencia, Lic. Danilo Medina tuvo la osadía de renunciar a tan privilegiada posición para dedicarse a “su proyecto personal”, asegurándose previamente de dejar en posiciones de elección popular a sus mejores cuadros políticos para que no sean alcanzados por las travesuras de palacio, tuvo como resultado una aplastante y humillante derrota en el proceso primario librado en el año 2007,  del que surgió la famosa frase: “me venció el poder”.

Llegadas las elecciones generales del año 2008, a Danilo no se le veía ni por los centros espiritistas; su ausencia en esas elecciones fue tan absoluta como su rabia contra Leonel y su grupo. Esa inercia del otrora “hombre fuerte de palacio” fue mas allá de las elecciones. Algunos de sus seguidores con intereses personales en el gobierno, se integraron a la campaña; otros lo hacían tímidamente y con mucha reserva; pero el mayor grupo adoptó la posición de su lider, quedándose sentados en sus casas (cabe recordar que esas elecciones sólo fueron presidenciales).

A pesar de la quietud del danilismo en el año 2008, el presidente Leonel Fernández logró imponer su reelección sin el menor de los peligros. Hoy sin embargo, las cosas son muy diferentes; mientras que ayer quien se quedó cruzado de brazos fue un ex secretario (que dicho sea de paso duró mucho tiempo vacante el cargo, como si su titular hubiese sido decorativo), y el único líder del PLD lo era el presidente de turno, ahora dicho liderazgo se divide entre dos a quienes el PLD les debe muchos decretos.

Pasadas las elecciones del 2008, compartiendo con un amigo senador (principal cuadro político del danilismo en la región) en su finca, le comenté: “Danilo Medina no tendrá ninguna posibilidad de llegar a la presidencia de la república, si no bota su orgullo, su rabia con Leonel, y va a persignarse donde éste como niño que se porta mal con su padre y se abre a recibir su regaño. Si así no lo hiciese, que se despida de lograr alguna vez la presidencia, porque el poder aplasta y lo van a borrar como político”.

Parecería que Danilo estuviera ahí entre nosotros escuchando tal aseveración. El hombre salió de su cueva, empezó a hacer apariciones públicas poco a poco; fue buscando el lado de Leonel, hasta que logró que éste le perdonara su “malcriadeza”. Danilo, aunque nunca le perdonó a Leonel y su grupo todas las travesuras (que fueron muchas) que desde el palacio hicieron para aplastarlo; siempre disfrazó su verdadera intención, haciéndole creer que un gobierno por él encabezado, sería un gobierno de Leonel y del PLD.

Tan convencido quedó Leonel del manso corderito Danilo Medina, que no obstante le llevaron 2 millones de firmas a un acto público, mas todo el congreso dispuesto a reformar la Constitución para que se repostule (triunfo que hubiese obtenido aún con ciertas dificultades), le despejó totalmente el camino conminando a Margarita Cedeño a renunciar a sus aspiraciones (tal vez por las mismas razones que Balaguer no apoyó a Peynado en el 1996).

Ya candidato Danilo, con un estancamiento que no superaba el 30% de la preferencia del electorado y un Hipólito Mejía superando la barrera del 50%, cierran las puertas del Palacio Nacional y sale Leonel, Margarita, Alburquerque y todo el gobierno a las calles, sin escatimar recursos (de ningún tipo), revierten todo y el resultado fue un Danilo presidente en primera vuelta.

Una vez toma posesión del cargo, saca a la luz pública que su antecesor (Leonel) le había dejado un cascarón con un maletín lleno de facturas. Mas adelante, se produce una persecución contra algunos de sus mas cercanos colaboradores, hasta diseñar un plan para vincularlo con un confeso narcotraficante y una supuesta deuda de 200 millones de pesos.

Parecería que en el año 2006, cuando Danilo decidió renunciar del gobierno, no había leído la obra de Robert Greene publicado en 1998 “Las 48 leyes del poder”, cuyo primer enunciado establece: “Nunca le hagas sombra a tu amo”; pero sí se lo aprendió en su jornada de descanso post primarias, aplicando la sentencia tercera del afamado libro, que dice: “Disimula tus intenciones”. Fue lo que hizo Danilo todo el tiempo previo a obtener la presidencia.

Hoy, los leonelistas se han puesto “brutos y tercos”, aún no han aprendido la lección del 2015. Lejos de “disimular sus intenciones” y convencer al presidente Danilo Medina y su equipo, que lejos de representar una amenaza para los actuales administradores del erario, tendrán en ellos a sus mejores aliados; han hecho todo lo contrario, los mismos errores que cometió Hipólito en el 2012; han convertido a los danilistas en sus peores enemigos, amenazándolos con meterlos presos y otras tantas cosas mas de las que las redes sociales se han convertido en testigos.

Cuando el presidente Medina le dijo a la periodista Jatnna Tavarez que hablaría en marzo acerca de su presentación o no como precandidato, lo hizo jugando al tiempo para ver lo que pintaba el panorama político durante el mismo. Lo que pintó fue que si Leonel gana la presidencia, él y su equipo tendrán muchos problemas con la justicia dominicana. Ante tal advertencia, lo que estaba supuesto a anunciarse en marzo se adelantó al 27 de Febrero, cuando en su discurso de rendición de cuentas el mandatario dejó claro que “Estoy dispuesto a pagar el precio que haga falta por servir a nuestra Patria”. Ello ha sido interpretado por el pueblo, como toque de tambores de reelección.

Si los leonelistas no deponen esa hostil actitud, esa confrontación con sus compañeros de partido, esos feroces ataques a un gobierno que de ser candidato Leonel, sería su buque insignia; si no son mas humildes o al menos simulan serlo; si Leonel no busca a Danilo y le reconoce    el líder (al menos durante sea presidente) que es y le otorga expresa garantía de que en un gobierno por él encabezado no habrá retaliaciones de ninguna esoecie en su contra ni de su gente, estarán sembrando en el presidente la imperiosa semilla de necesidad de presentarse como Chanoc, con puñal en la boca a defenderse a sí mismo y a los suyos.

En unas primarias abiertas y simultáneas en donde compita Leonel Fernández contra Danilo Medina, es de todos conocido, que será contra todo el gobierno y éste es despiadado para tratar a sus contrincantes. Esa sería una lucha sangrienta, una guerra campal, un duelo a muerte, en donde ambos se las estarían jugando todas. Para nadie es un secreto que en los actuales momentos el Dr. Leonel Fernández está mejor posicionado que Danilo Medina en intención de votos; el problema sería convertir esa intención en votos reales. Eso lo determinará el que tenga mas recursos para movilizarlos.

Leonel Fernández tiene en su entorno a un grupo que se hizo muy rico en sus gobiernos; pero 7 años después se han encariñado tanto con esos recursos económicos, que ya los sienten como si los hubiesen sudado con su propia frente, por lo que desprenderse de ellos para gastarlos en política, no lo creen viable. Ninguno de ellos arriesgará su fortuna para competir contra el presidente. Del lado del gobierno, desde el mas encumbrado funcionario hasta el humilde conserje saben que tienen que jugarse el todo por el todo para preservar sus cargos. Las arcas del Estado quedarán vacías, se llenará un maletín de facturas o se hará lo que sea, pero el presidente no puede perder.

Pasadas las primarias, se impondrá el gobierno pero en base a muchas travesuras, abrirán profundas heridas cicatrizables a mas de un año. Los danilistas no tendrán manera de movilizar a los leonelistas para que voten por Danilo. Leonel quedaría descalificado como candidato y la ley de partidos le prohíbe presentarse avalado por otra organización política. ¿Qué acción tomarían los leonelistas en las elecciones? ¿Se quedarían sentados o votarían por la oposición?

En otro escenario, podría Leonel Fernández imponerse internamente contra Danilo Medina y el gobierno. ¿Podría un leonelista acercarse a un danilista para que trabaje por ellos? ¿Ganaría Leonel Fernández la presidencia con Danilo Medina y todo el gobierno en su contra? Todas esas interrogantes se las dejo a ustedes; yo de mi parte sólo se que en estos momentos, Danilo sin Leonel no llegará lejos; pero Leonel sin Danilo tampoco. ¿Qué les queda?

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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