La encrucijada de Danilo

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Al llegar el Dr. Balaguer al poder en el año 1986, inició una histórica cacería en contra de su antecesor Salvador Jorge Blanco y su gabinete, que concluyó con una condena a 20 años de cárcel para el ex presidente, y la huida del país de varios de sus funcionarios, uno de los cuales salió vestido de mujer para evadir ser procesado por corrupción y correr la misma suerte que su líder. Este acontecimiento sentó un precedente en la historia política dominicana, que aunque no se ha repetido, amenazas no han faltado.

En el año 1996, luego de la crisis del 94 que condujo a una reforma constitucional que acortaba a dos años el mandato de Balaguer y le prohibía la reelección; muchos nunca entendieron las razones que tuvo el caudillo reformista para no apoyar a los candidatos de su partido, Jacinto Peynado y Maribel Gassó; en cuyo proceso se declaró «sordo, ciego y mudo». El resultado fue que el Acuerdo de Santo Domingo obtuvo  1 millón 270 mil votos (47%); el PLD   y aliados alcanzaron 1 millón 076 mil 872 sufragios para un 38% y el PRSC  y aliados  420 mil 560 votos para un 14.9%.

El presidente Balaguer tenía claro que con él fuera del escenario electoral, Peña Gómez sería el próximo Presidente de la República y con ello se aseguraba un boleto para la cárcel a su avanzada edad. Veía con meridiana claridad que en una segunda vuelta entre PRD-PRSC, los peledeístas no votarían por el Partido Reformista, mas que por su histórico antagonismo, por lo ocurrido en las elecciones del 1990. La única alternativa que tenía Balaguer de evitar el ascenso de Peña Gómez al poder, era «regalándole» el mismo al PLD con Leonel Fernández de candidato; apoyo «generosamente» ofrecido «sin nada a cambio».

Balaguer sabía que un solo dedo que moviese a favor del binomio Peynado-Gassó, abortaría sus planes, ya que llevaría al Partido Reformista al segundo lugar y descalificaría al PLD; por lo que inició un proceso que iba desde mensajes subliminales a favor de los candidatos morados, hasta no ir a votar a favor de los suyos. ¿Por qué? Porque con PRD-PLD en una segunda vuelta y descalificado Jacinto Peynado, él tomaba las riendas de su partido y podía orientar sin mayor esfuerzo, el voto de los reformistas hacia Leonel Fernández y el PLD, cuyos resultados fueron los esperados.

En el año 2000, luego de la muerte de Peña Gómez en el 1998, en donde el pueblo dominicano le rindió un póstumo homenaje electoral, el cual hizo extensivo hacia el año 2000, ganaron candidatos en ambos procesos que nadie esperaba; sin embargo, a pesar de que Leonel y su gobierno apoyaron a Danilo Medina, ese apoyo no fue tan contundente puesto que a la salida del PLD del gobierno, tampoco se vislumbraba amenaza alguna para Leonel y sus funcionarios. Sin embargo,  Diandino Peña, Félix Bautista, Haivajoe Ng Cortiñas, Simón Lizardo y Luis Incháusti, no se libraron de las furias del gobierno perredeísta encabezado por Hipólito Mejía.

Para el proceso del año 2012, el Dr. Leonel Fernández con un impedimento constitucional no se presentaría como candidato, por lo que dejó libre el camino a los demás aspirantes de su partido. Danilo Medina se impuso sobre los demás, y desde entonces inició un largo proceso por conquistar la aprobación popular; por otro lado Hipólito Mejía a quien todas las encuestas le garantizaban una arrolladora victoria en primera vuelta; y Leonel que por su parte no hacía mucho por evitarlo, ya que hasta ese momento se consideraba el líder absoluto del PLD y tenía la convicción que retornaría en el 2016 sin ninguna dificultad.

¿Qué cambió? Hipólito agregó un nuevo ingrediente a su discurso; llevaría a la cárcel a Leonel Fernández con todos sus «secuaces». El Presidente Fernández sabe bien que a Hipólito podrían tildarlo de loco o de lo que sea, pero si algo tiene es que cumple con su palabra; meterlos presos a todos, no representaría para él ningún esfuerzo. Así las cosas, al Leonel no tener posibilidad alguna de ser candidato, ya que se había elegido a Danilo; se le presentó una encrucijada: seguir gobernando hasta entregar el poder a Hipólito, con la amenaza de ir a la cárcel con su equipo, o desplegar todos los recursos del Estado para que el PLD retenga el poder, aunque sea en manos de Danilo. Nadie sabe cómo realmente le hubiese resultado peor.

Hoy se le repite al presidente Danilo Medina, un escenario similar. Con 8 años de gobierno de luces y sombras, contempla la posibilidad de retirarse de la Casa Rosada; sin embargo, a diferencia de Leonel que sólo veía la amenaza en la acera del frente, Danilo ignora con quién le iría peor al dejar la presidencia, si con Abinader o con Leonel; pues si es cierto que Abinader es quien ha amezado públicamente con llevar a la cárcel a la presente gestión gubernamental, no es menos cierto que aunque Leonel se maneja con mucha prudencia, algunos de su entorno no disimulan el odio, el rencor y la animadversión hacia el sector danilista.

A diferencia de Leonel en el 2012 que no le quedaba otra alternativa que apoyar al candidato de su partido, Danilo Medina, ante la encrucijada de con quién le iría peor si con Leonel o Abinader, cuenta con otra alternativa y es la de hacer el vuelo de renovación del águila, modificar la Constitución y presentarse como candidato. Con una oposición no tan fuerte, su mayor esfuerzo sería en convencer a la mayor parte de los seguidores de Leonel para que le apoyen, a sabiendas que al optar por presentarse como candidato, un número muy importante de los leonelistas, si no vota por la oposición, mínimamente se quedarán sentados en sus casas. La suerte está echada.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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