Los haitianos ya tienen en su poder territorio dominicano

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No pretendo alarmar a la población con estas líneas que apenas leen dos o tres amigos que me aprecian; sin embargo, es altamente preocupante, y yo en lo personal me siento aterrado de la situación que en estos momentos ocurre en la frontera domínico haitiana.

Siento pavor de los acontecimientos que diariamente se suscitan en nuestro país, ante la pusilánime actitud, miseria humana, complicidad o simple indiferencia de los hijos de Quisqueya que para difundir cosas inverosímiles por las redes sociales somos expertos, pero para lo mas relevante llevamos una venda.

Los casos son muchos; algunos de ellos alarmantes. Hace unos días, una turba de haitianos armados con chilenas, cuchillos, machetes y punzones secuestró al prestigioso cardiólogo dominicano Dr. Pedro Ureña y a otros siete colegas suyo que le acompañaban.

Cientos de haitiano penetraron armados por Dajabón, quemaron varias banderas dominicanas en Montecristi, golpearon salvajemente a dos dominicanos que pretendían impedirlo; luego impunemente se dispersaron por el interior de nuestro territorio.

El senador de la fronteriza provincia Elías Piña, Adriano Sánchez Roa, acaba de denunciar que nacionales haitianos controlan zonas del territorio dominicano, de la que expulsan a los criollos que allí han residido, como el caso que actualmente ocurre en Tirolí, de Elías Piña.

Aduce el legislador, que “la zona de Tirolí la tienen tomada los haitianos; y los dominicanos que cruzan por ella, son presas de los de las bandas que están en esos lugares. Yo en ocasiones los he visto armados en esos lugares y eso no puede ser”.

Se recuerda el caso ocurrido en Dajabón, en donde varios haitianos le quitaron la vida a Rafael Céspedes, de 57 años, hecho ocurrido en el paraje El Aguacate del municipio Loma de Cabrera, marchándose posteriormente para su país sin ninguna consecuencia.

El pasado año, otra turba de haitianos mataron a un dominicano que se dedicaba a rentar habitaciones, sólo porque este les cobraba el alquiler de una que ocupaban y no querían pagar. También hirieron de gravedad a otro dominicano que cuidaba el lugar.

Se recuerda el vil asesinato de la pareja de esposos Julio Reyes Matos Pérez y Neiba Féliz Urbáez, el pasado 20 de febrero en una parcela de su propiedad en el paraje Sitio Quemado, de la comunidad agrícola de Las Mercedes, provincia Pedernales, producido por una turba de haitianos que irrumpieron en la misma.

Son tantos los casos, que el espacio físico de un periódico completo no es suficiente para reseñarlos. Lo mas grave es la impunidad que acompaña a cada uno de ellos. El gobierno sólo se limita a crear una comisión en la que se diluyen todos sin arrojar ningún resultado.

A los que nos duele un poco nuestro país, los que no estamos dispuestos a repetir el episodio de los 22 años de ocupación haitiana del 1822 al 1844, debemos ponernos ojo avizor con esta terrible situación que está ocurriendo en nuestras narices sin que nos demos cuenta.

Se hace mas que urgente frenar esa invasión de ilegales a nuestro territorio; en principio era pacífica, ya lo están haciendo a la fuerza; y como señala el senador Sánchez Roa, hay territorios dominicanos de los que ya se han apoderado y ni la Policía ni el Ejército logran echarlos de esos lugares.

Diariamente son cientos de ilegales que “en caravana” cruzan la frontera, armados hasta los dientes, sin que autoridad alguna pueda impedírselo; en el peor de los casos, los agentes llamados a detenerlos se lucran personalmente convirtiendo aquello en su gran empresa.

Si no reaccionamos ahora, hoy mismo, en este preciso momento; mañana será demasiado tarde. Vendrán en turba casa por casa, con armas de fuego, picos, machetes, cuchillos, palos y de todo, para sacarnos a la fuerza de nuestras propiedades y se adueñarán de ellas y de nosotros.

Lo he advertido y lo sigo diciendo; prefiero a que me llamen xenófobo, que me digan anti-haitiano o como el otro desee llamarme. Los haitianos son nuestros enemigos, desean nuestro territorio y nuestras propiedades; ellos nos creen responsables de su propia miseria como nación.

Al enemigo no se le hospeda, los haitianos en su territorio y nosotros en el nuestro. Vamos a asumir nuestra histórica responsabilidad, a defender el legado de Duarte, Sánchez y Mella para que esos intrusos salgan de aquí; no hagamos negocio con haitianos. Basta ya.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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