Partir relaciones diplomáticas con Haití

En Editorial  por

La República Dominicana y Haití sostienen una relación comercial tan vieja como sus respectivas historias. Desde la división de La Española por el Tratado de Ryswick entre España y Francia en 1697, la parte hispana y la parte francesa de la isla continuamente han compartido un intenso tráfico de productos a través de la frontera, dada la naturaleza simbiótica de dos grupos humanos distintos ocupando un mismo espacio geográfico de tamaño reducido.

Según ADOEXPO, las exportaciones a Haiti han crecido en el orden del 20% en los últimos cinco años. Los principales productos por ellos demandados son: tejidos de algodón, harina de trigo, galletas, pollos, huevos, embutidos, varillas de acero, cemento, entre otros. Puede decirse que dada la baja importación de productos haitianos (US$40 o US$50 millones), esa es la única balanza comercial que arroja positivo para nuestro país, ya que ello apenas significa aproximadamente el 8% de nuestras exportaciones a ese empobrecido país.

Conocidos esos datos por los haitianos, es lo que los mueve a hacer sus “rabietas” como niño al quitarle el “bobo”, como chantaje cada vez que por alguna razón de suprema soberanía el país pretende tomar alguna decisión que ellos entienden les perjudica. Así se pavonean en nuestras calles como “Pedro por su casa” sin portar siquiera un acta de “Fe de Bautismo” que los identifique (todos son Juan Pié), desafiando a las autoridades de migración, con la convicción de que contra ellos no se hará nada.

Algunos ciudadanos del mundo nos llaman xenófobos, racistas, discriminadores, inhumanos y tantas cosas mas, porque tal vez ignoran la historia de dos pueblos que a pesar de estar tan cerca poseen culturas y modo de vida tan diferentes. “El haitiano es en el mundo el ser vivo que mas se parece al humano”, pero no es educado como tal. Al lugar en donde llegan, depredan la vegetación, destruyen todo, sacrifican niños inocentes para su práctica del vudú, llenan las ciudades de desechos sólidos, no usan los baños para sus necesidades fisiológicas, sino que defecan en la intemperie en las aceras; entre tantas cosas mas.

Son expertos en hacerse la víctima ante la comunidad internacional con el propósito de hacernos ver como “los feos de la película”, no dejan pasar el mas irrelevante de los escenarios para desacreditarnos con el mundo. Todo eso ¿por qué? Porque entienden que si no les vendemos nuestros productos, nos moriremos de hambre; que si no somos sus serviles seremos excluidos de la comunidad internacional. Pero lo peor de todo es que nos venden eso y se lo compramos tal cual; ante cualquier rabieta que hagan nos estamos arrodillando ante ellos y ante el mundo.

Mientras los gobiernos nuestros sean pusilánimes y genuflexos ante la comunidad internacional, estaremos sometidos al yugo haitiano del que falsamente creemos habernos liberado en el año 1844. Mientras no asumamos como nación que los haitianos son nuestros vecinos, pero que lejos de ser hermanos son nuestros enemigos, no avanzaremos como país; mientras mantengamos el maridaje con nuestros verdugos como si fuesen las víctimas, no avanzaremos como pueblo; mientras no entendamos que la pesada cruz haitiana debe ser cargada por los haitianos y no por nosotros, no avanzaremos como patria.

La República Dominicana puede vivir perfectamente sin Haití y ellos sin nosotros; no somos siameses; somos pueblos con idiomas y culturas diferentes. ¿Por qué fingir? ¿Por qué ser tan hipócritas haciéndonos creer que nos amamos, cuando en realidad ni ellos quieren saber de nosotros ni nosotros de ellos? ¿Por qué permitir que unos cuantos dominicanos por su insaciable sed de fortuna se hagan multimillonarios traficando con la pobreza en la zona fronteriza? Hace falta que el gobierno dominicano haga como el águila en su vuelo de renovación.

Debemos partir las relaciones diplomáticas con Haití y cortar con ellos todo tipo de intercambio; sellar nuestra frontera terrestre y buscar nuevos mercados internacionales para vender nuestros productos. En principio podría impactar negativamente nuestra economía; pero es un precio que debemos estar todos dispuestos a pagar si realmente deseamos ser libres y quitarnos de encima el problema haitiano. Las futuras generaciones nos lo agradecerán.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Constructor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

Artículos Relacionados

Comentarios

    No hay comentarios

La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres

Notifica.do Todos los Derechos Reservados 2018.

Powered by

CODASOR

Ir arriba