Cogiendo piedras para el mas chiquito

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En la República Dominicana vivimos un Estado de derecho regido por un ordenamiento jurídico en torno a una Constitución, supremo fundamento de las autoridades y funcionarios que a las normas de este se someten. Cualquier medida o acción debe estar sujeta a una norma jurídica escrita y las autoridades del Estado están limitadas estrictamente por un marco jurídico preestablecido que aceptan y al que se someten en sus formas y contenidos. Por lo tanto, toda decisión de sus órganos de gobierno ha de estar sujeta a procedimientos regulados por ley y guiados por absoluto respeto a los derechos fundamentales; pero sobre todo por el sagrado deber de respetarlas.

El pasado sábado, un joven llamado Carlos Feliz Puntier Berigüete (Putin Jordan), fue apresado por llamar “traidor” al Excelentísimo Señor Presidente de la República, Lic. Danilo Medina Sánchez, en un video puesto a circular por las redes sociales. El mismo fue posteriormente puesto en libertad por el magistrado José Alejandro Vargas, quien le impuso una medida de coerción consistente en garantía económica de 50 mil pesos (US$1,000.00) y presentación periódica; quedando el mismo sub-judice hasta que sea conocido el fondo del proceso y condenado o descargado.

Se recuerda que el Código Penal Dominicano prohíbe proferir pabalabras insultantes hacia la figura del Presidente de la República por respeto a su alta investidura como Primer Mandatario de la Nación. Conforme al artículo 86, “Toda ofensa cometida públicamente hacia la persona del Jefe del Estado, se castigará con prisión de seis meses a dos años, y una multa”. Además se le atribuye haber violado el artículo 87, que establece: “excitar a los ciudadanos a armarse contra la autoridad legalmente constituida, será castigado con la pena de reclusión menor”.

Es un deber de todo ciudadano respetar a las autoridades legalmente establecidas, máxime cuando se trata del Señor Presidente, quien en un país del tercer mundo es visto como una figura masiánica a quien se le rinde tanto o mas culto que al mismo Dios. Decía el gran Confucio en una de sus célebres frases, “respétate a ti mismo y los demás te respetarán”. Lamentablemente la alta popularidad exhibida por el Primer Mandatario en su primer gobierno, se ha convertido en un boomerang de nefastas consecuencias, en las que no sólo ha perdido la popularidad, sino también el respeto de sus conciudadanos.

Es impresionante que hasta hace 4 años todas las acciones del Presidente Medina (aun no siendo tan generosas), eran aplaudidas no sólo por sus seguidores oficiales, sino tambien por la oposición. Ello le convirtió por mas de un año ser el presidente mejor valorado en toda América. Hoy sin embargo, si pasamos la vista por las redes sociales nos damos cuenta que donde quiera que se escribe algo sobre el mismo personaje, mas del 80% de los comentarios (a pesar de la interacción de los soldaditos de Rodríguez Marchena a favor del mismo) son vertidos en contra del Presidente.

El Ministerio Público está en su deber de hacer valer los artículos 86 y 87 del Código Penal Dominicano, y “trancar” a todo ciudadano que profiera palabras obscenas e insultantes en contra del Señor Presidente; sin embargo, le recomiendo que en el nuevo presupuesto de la nación incluyan la construcción de cárceles suficientes para mas de 5 millones de dominicanos que todos los días expresan contra el Señor Presidente impublicables improperios. Coger piedras para los mas chiquitos, lejos de amedrentar a la población exacerbará sus ánimos y en nada cambiará la percepción que se tiene del Señor Presidente.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Constructor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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