La Policia Nacional al margen de la ley

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Hay un principio que establece: “el interés mueve la acción”. Dicho esto, porque dentro del marco de los valores éticos y morales, se debe tomar como estandarte la “transparencia”, que es la capacidad que tiene un ser humano para que los otros entiendan claramente sus motivaciones, intenciones y objetivos; ésta se enfoca en llevar a cabo prácticas y métodos a la disposición pública, sin tener nada que ocultar.
La Policía Nacional es un auxiliar de la justicia dominicana y salvo flagrante delito debe sus actuaciones a un protocolo a respetar. La inobservancia a la Constitución y las leyes por parte de los miembros de la Policía Nacional, las felonías que cometen algunos uniformados, junto al delirio de “JEFE” que arrastran desde la Era de Trujillo, los coloca en una posición de descrédito ante la población, que en vez de respetarlos les teme como a cualquier delincuente común del bajo mundo.
Conforme a CPP, en su Art. 177 se expresa que: “en los casos que excepcional y preventivamente sea necesario realizar el registro colectivo de personas o vehículos, el funcionario de la policía debe informar previamente al ministerio público. Si el registro colectivo se realiza a propósito de una investigación ya iniciada, debe hacerse bajo la dirección del ministerio público”.
Que se produzca una “denuncia” por ante la Policía Nacional de que cierto vehículo se desplazaría por una determinada carretera del país con un cargamento de droga, y que La Policía mediante su departamento DICAN se traslade al escenario por donde se produciría tal trasiego, sin haber notificado al Ministerio Público, así como tampoco hacerse acompañar de uno de sus representantes, sólo podría producirse por tres razones: a) una policía muy eficiente e incuestionable que no confía en un Ministerio Público corrupto, b) una policía corrupta que no desea ser fiscalizado por un Ministerio Público correcto; o c) una policía corrupta con un Ministerio Público corrupto, pero que no desea compartir el botín.

La Dirección Central Anti Narcótico (DICAN), es el departamento interno de la Policía Nacional que maneja las operaciones de narcotráfico.

 Cuando se produce el segundo caso, sin orden judicial alguna y sin presencia de un representante del Ministerio Público, se improvisa una patrulla y salen a la caza. Ven un vehículo con posibilidad de que lo que cargue sea algo comprometedor, lo paran, lo revisan, si nada encuentran lo dejan pasar; pero si tienen suerte y hay algo comprometedor en su interior, eso se constituye en su premio gordo. Dicho esto, porque no haría otra cosa que distribuírselo entre la patrulla y sus superiores, ya que si presentaren al imputado por ante un juez, éste tendría que ponerlo en libertad por la ilegalidad de la prueba.
El 25 de marzo del 2016, se publica en el periódico El Nacional, el titular : “Agentes de la Policía ocupan cuatro kilos de cocaína”, y detalla: “La Policía dijo que en la intervención realizada conjuntamente con el Ministerio Público, fue ocupado el carro marca Hyundai, color blanco, placa X170918, que era conducido por Alejos Gil. Indicó que el vehículo fue mandado a detener, pues según informes de inteligencia, en dicho vehículo se transportaban sustancias narcóticas, las cuales efectivamente fueron halladas dentro del baúl, junto a una escopeta marca Safirarms, No.453596177, que portaban de manera legal”.
Cuando se producen casos de esta naturaleza, es evidente que el propósito es judicializarlo y procesar a los responsables, ya que se ha seguido el protocolo correspondiente y se han respetado los preceptos legales y constitucionales. He observado que cuando alguna “patrulla” me ordena detener, su primera pregunta es: “usted es militar?” Ello no es fortuito, es que “entre bomberos no se pisan la manguera”, “ningún cerdo se rasca en javilla”, así como “filo con filo no corta”. Es esa la razón por la que siempre es esa la pregunta de bienvenida.
Cuando usted como ciudadano se encuentra con una “patrulla” policial, en horas de la noche y en un lugar solitario haciéndole parada, si no hay otros vehículos detenidos mejor es no detenerse, ya que de hacerlo, corre el riesgo de que sean delincuentes vestidos de policías, o policías ejerciendo el oficio de delincuentes. Esa práctica es tan vieja como la institución misma, el Presidente tuvo la oportunidad de erradicarla acogiéndose a la nueva ley orgánica que regula la institución, pero el “jefe” o Director que intente hacerlo, lo hacen saltar del cargo inmediatamente.
Una recomendación a la actual Dirección de la Policía, es que instruyan a sus agentes, a ubicarse en lugares claros y transitados, que haya un vehículo rotulado con los emblemas de la institución, de manera que no pueda mal interpretarse los fines para los cuales se ha apostado en ese lugar y puedan ser respetados como tales. Si no hay diferencia de accionar entre los delincuentes comunes y la Policía, ésta no será respetada en ningún escenario.
No podemos pretender cambios haciendo lo mismo de siempre. En la Policía Nacional hay un cáncer que ha hecho metástasis en casi todo el cuerpo. Sin embargo, es digno señalar que dentro de la institución aun hay personas serias y honorables, que desempeñan sus funciones apegados a la ética, a la moral y las buenas costumbres. Vale la aclaración, porque conozco algunos, cuya impronta hasta ahora ha sido acrisolada y puedo dar fe y testimonio, que no todo está perdido.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Realtor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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