Ley de partidos y Rey del PLD

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Desde hace mucho tiempo el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) viene enarbolando una bandera muy peligrosa; están dando señales de estar saciados del poder, que no les importa perderlo; parece lo que mas preocupa a quien lo usufructúa es la mano en quien lo legará. Con sus actuaciones están jugando a ello y como malos quinieleros están detrás de los 100 números del sorteo.

La ley de partidos que hoy se discute, si es cierto que posee algunos elementos novedosos como la manera de los partidos elegir a sus candidatos, no es menos cierto que existen leyes (entre ellas la electoral, la ley de lavado de activos, etc.) que estatuyen la normativa por la que se efectúan los procesos electorales que se libran en este país.

Ante la avasallante mayoría que posee el PLD en el congreso, cuyos congresistas en temas tan importantes como estos no poseen independencia legislativa, sino que por el contrario están compelidos a apoyar las líneas evacuadas desde su comité político, aun no se identifiquen con la misma,  la ley de partidos tiene dividido a ese alto organismo. Un segmento aboga porque las primarias internas de cada organización se realice con el padrón cerrado de sus militantes, mientras otros apuestan porque sea con el de la Junta Central Electoral o abiertas que es lo mismo.

Así las cosas, es evidente que hoy el Comité Político de un partido, decide en sus oficinas la manera de cómo no sólo ellos elegirían su candidato presidencial, sino también los partidos de oposición. A nadie le agrada que le impongan las cosas, mucho menos un candidato. Las situaciones que hoy te pudieran beneficiar son las mismas que mañana te estarían perjudicando. Los que pretenden primarias abiertas, es evidente que sus diminutos cerebros no les permite ver mas allá de la curva, contrario a los que son abanderados de las primarias cerradas, que se ubican tanto en el presente como en el futuro.

Temo Montás, imputado caso Odebrecht, Danilo Medina, Presidente de la República y Leonel Fernández, Presidente del PLD y Ex-Presidente de la República

La única garantía que las primarias abiertas sean exitosas, democráticas y prudentes, sería si son celebradas simultáneamente en todo el país y dirigidas por la Junta Central Electoral. En caso contrario, se estaría apostando a que los partidos con opción de poder envíen a su militancia a votar en el proceso interno celebrado por su contricante, por el candidato mas malo; y así las boletas electorales de cada partido estarían encabezadas no por sus mejores activos, sino por los mas insípidos entre quienes compitan.

Bastaría poner un ejemplo: el padrón electoral dominicano posee 6.8 millones de electores, de los que aproximadamente 2.7 millones estarían inscritos en el PLD, para un 39.7%; asumiendo una concurrencia a votar del 69%, los peledeistas netos a participar serían: 1.9 millones, mientras del resto del padrón general irían 2.8 millones (conforme al 69% que concurrió en las elecciones generales del 2016).

Si los pre-candidatos del PLD fuesen Danilo Medina, Leonel Fernández y Temo Montás, con preferencias internas de 60, 38 y 2% respectivamente, pero la oposición quisiera que Temo (por ser el de mas baja puntuación) sea quien encabece la boleta morada, bastaría con que un 40% de ellos concurra a sufragar para imponer a este candidato con 1,158,000 votos, contra 1,140,000 obtenidos por Danilo y 684,000 logrados por Leonel. Es cuestión de aritmética elemental para obtener esos resultados, lo cual dejo de tarea a los teóricos peledeistas que apuestan por primarias abiertas.

Imagínese usted un candidato que en las preferencias internas de su organización tenga un 2% de aceptación, encabezando la boleta en las próximas elecciones. Podría alegarse que para evitar eso, los partidos sólo tendrían que inscribir a sus mejores líderes, con lo que se estaría vulnerando el sagrado derecho constitucional a ser elegido de las nuevas generaciones. En cambio, inscribir a los líderes con los de mas baja aceptación, se correría el riesgo de dejarle el terreno abierto a la oposición para que elija el candidato con quien desean competir. Obviamente todos los partidos en vez de llevar a sus mejores candidatos, llevarían a los mas impopulares. Por cualquier lado que sea visto, hablar de primarias abiertas sólo conviene a los partidos pequeños para presumir de una militancia que en realidad no poseen.

 

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Constructor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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