El pobre y la imposibilidad de un techo propio

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Una frase que el Dr. Joaquín Balaguer hizo suya fue: “la poseción de un techo no es un privilegio, es un derecho”. Al referirse a ello en su artículo 59, nuestra Constitución reza: “Toda persona tiene derecho a una vivienda digna con servicios básicos esenciales. El Estado debe fijar las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promover planes de viviendas y asentamientos humanos de interés social”.

He escuchado a algunas personas sugerir a empresarios inmobiliarios “hacer proyectos de viviendas para los pobres”. Esa es una solemne quimera en la mente de un romántico soñador. Una cosa es ser empresario y otra un filántropo. El primero hace negocios para ganar, ganar; si su actividad es el desarrollo de proyectos habitacionales, tiene muy claro que el pobre no es su nicho de mercado.

Para sustentar lo anterior, pondremos algunos ejemplos: comprar una finca en las afueras de la ciudad y colocarle los servicios básicos (agua potable, energía eléctrica y cloaca), le cuesta al promotor no menos de RD$1,000.00 cada metro cuadrado; un metro de construcción económica le cuesta promedio RD$12,000.00; ello quiere decir que una casa pequeña con 3 dormitorios y un baño, con 70 M2  (sin marquesina) sobre un solar de 160 metros, le costaría al promotor no menos de RD$1,000,000.00.

El Estado Dominicano creó en el año 2011, la ley 189-11, mediante la cual todos los proyectos inmobiliarios amparados en esta ley, dispondrán de un bono de compensación de ITBIS a favor del adquiriente de la vivienda y otras excenciones impositivas. El bono es de aproximadamente un 8% del precio de venta de la vivienda. Suponiendo que el desarrollador del proyecto sea un filántropo y no aspire a ganarle nada a su inversión, estaríamos hablando que esa vivienda le quedaría un precio final de RD$920,000.00.

Si el comprador pagara un 20% de inicial, tendría que disponer inmediatamente de RD$184,000.00 en efectivo; como la gente le ha perdido el respeto al dinero, podría decir que eso no es nada, pero usted y yo sabemos que para un pobre eso es una fortuna. Tendría que financiar en un banco comercial, RD$736,000.00, para lo cual, según el Banco de Reservas, a una tasa del 10% anual, durante 10 años, pagaría una cuota mensual no menor de RD$10,500.00.

La persona que optara por comprar esa vivienda, conforme a la política del banco, para aplicar al financiamiento a largo plazo debe ganar sobre los 40 mil pesos mensuales sin que su salario esté afectado por descuentos ni nada que se parezca. En un país de bajos salarios como el nuestro, quien gana un sueldo mayor a 40 mil pesos, es un profesor o un “pequeño burgué”; no es tan pobre.

Visto lo anterior, no es nada fácil aportar soluciones habitacionales para ese amplio sector de nuestra sociedad. Los gobiernos de hoy, no muestran mayor interés en construir proyectos de viviendas para regalar a los pobres. Esa práctica murió con la muerte física de Balaguer; ahora el gobierno aporta facilidades a los empresarios para que desarrollen esos proyectos y mas familias tengan acceso a un techo propio, pero de ahí a regalarlo, hay que recorrer un largo camino.

La mejor manera de un pobre tener su casa propia, es educarse primero, dejar de ser pobre e insertarse en el mercado productivo de bienes y servicios. Ello le garantizará el acceso a una vivienda digna y otros elementos necesarios para vivir decorosamente. Pero cuando eso ocurra, ya habrá dejado de “ser pobre”.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Constructor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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