Dominicana y Haití con una agenda común

En Editorial  por

“En la medida que tus vecinos progresan, del mismo modo lo vas haciendo tú”. Traigo esta frase a colación por un ejemplo muy palpable: históricamente el hermano país de Haití no se ha dejado arrebatar el nada privilegiado primer lugar en materia de pobreza. Sin embargo, la provincia dominicana Elías Piña que con la vecina nación hace frontera, ha sido la mas pobre de nuestro país.

Los dominicanos debemos aprendernos esa lección a ver si superamos la prueba. Compartimos una misma isla con el país mas pobre del continente y uno de los mas pobres del mundo. No podemos pretender que con semejantes vecinos la República Dominicana brille como un diamante.

Hay una frase popular que dice: “si deseamos lograr resultados nunca antes obtenidos, debemos empezar por hacer cosas que nunca habíamos hecho”. Los haitianos no son unos refugiados a quienes momentáneamente les prestamos el solar occidental para pasar una temporada. Haití es una nación con la que nos guste o no, tenemos que compartir la isla.

Nunca pongas a un hambriento a cuidarte un plato de comida durante tu ausencia; es seguro que cuando regreses encontrarás menos comida que la dejada. El instinto de sobrevivencia del ser humano le hace emigrar a lugares en donde accede a mejor modo de vida. Si los haitianos tienen en su país su vida resuelta, a este lado vendrían como turistas a traernos divisas como los europeos y americanos. Si podemos contribuir a su desarrollo, porqué preferir verlos en la pobreza extrema?

Los ex-presidentes Leonel Fernández de República Dominicana y Michel Martelly de Haití en sus respectivos mandatos gubernamentales

Algunas veces cuando progresamos un poco solemos olvidarnos de las vicisitudes por las que en algún momento hemos pasado. La República Dominicana no es precisamente esa perla viviente en la mente de quien desea emigrar; no olvidemos que hasta hace muy poco, el Canal de la Mona era uno de los cementerios que mas dominicanos acogía, aventurándose a cruzarlo aunque perdieran la vida en el intento.

En esos tiempos de hambruna colectiva, es necesario refrescar la memoria de quienes adolecemos de amnesia selectiva y hoy pateamos despiadadamente a los hermanos venezolanos que sufren el oprobio al que los ha llevado esta funesta gestión gubernamental. El pueblo venezolano fue uno de los mas solidarios con el dominicano cuando tocamos su puerta desesperados por la mala situación de nuestro país. El ingrato es mucho peor que un gato; no mira la cara de quien le da de comer para no tener a quien agradecer.

Si realmente deseamos cambiar nuestra situación, debemos pensar diferente; empezando por entender que Haití no es sólo la realidad de los haitianos sino también la nuestra; no podemos progresar mientras nuestros vecinos viven ahogados en la mas abyecta miseria. Si es cierto que cada país tiene sus propios problemas, no es menos cierto que si nos unimos para superarlos lo lograremos con mayor facilidad. Conforme al principio de equidad y vasos comunicantes, nosotros bajamos mientras Haití sube.

Los gobiernos haitiano y dominicano deben conformar además de sus respectivas agendas, una que sea común a ambas naciones, en la que sean concebidas políticas públicas que lleven de las manos a ambos países en busca de su desarrollo. De ese modo, nuestro crecimiento en vez de ser como ahora inversamente proporcional al haitiano, sería directamente; es decir, que si Haití avanza, también lo hacemos nosotros en la misma proporción.

Cuando logremos que Haití supere su abismal pobreza, entonces así y solo así tendremos la oportunidad de superar el umbral de nuestro sub-desarrollo y encarrilar a nuestra República Dominicana en la ruta hacia el desarrollo en el que hace décadas debimos estar gravitando.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Constructor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

Artículos Relacionados

Comentarios

  1. Fidencio Edmundo Méndez 20 julio, 2017 a las 6:45 pm
    /

    La mano que le tiendes al haitiano, te la corta a la primera oportunidad. Son malagradecidos, y rencorosos, No son personas de fiar.

La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres

Notifica.do Todos los Derechos Reservados 2017.

Powered by

CODASOR

Ir arriba