Sacar a los buenos para corromper a los malos

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El Consejo Nacional de la Magistratura, conformado mayoritariamente por quienes ostentan la dirección del Poder Ejecutivo al momento de su elección, toda vez que de 8 miembros, mínimamente le corresponde el 50%, es el órgano a quien constitucionalmente le corresponde la designación de los jueces de la Suprema Corte de Justicia.

Siendo así, cada gobierno instalará en la Suprema Corte, a los jueces que le conviene le juzguen a su gente. No es al azar el privilegio jurisdiccional del que están revestidos los principales actores a ser procesados. Sin embargo, si es cierto que la gratitud es un valor inherente a la raza humana, los únicos que deben ser malos agradecidos son los jueces; solo así podrían administrar sanamente la justicia.

En un proceso judicial, existen dos maneras de descalificar a un juez para conocer un caso determinado; la primera es apelando al criterio ético de este, inculcándole vínculos con el justiciable, en cuyo caso deberá inhibirse de conocerlo; pero en caso de que no lo haga, la parte interesada recurre a la recusación.

Es de todos conocida la impoluta trayectoria de la magistrada Mirian Germán Brito, jueza de la Suprema Corte de Justicia; la probidad es su estandarte, una de las pocas personas en quien se puede creer en ese corrompido escenario; la garantía de que si su voto no puede condenar a los culpables, al menos será la nota discordante.

La magistrada Germán Brito, debe ser en estos momentos un dolor de cabeza incesante para aquellos que sea por los tribunales ordinarios o jurisdicción privilegiada, serán procesados por el caso de Odebrecht. De sobornos saben ellos y la magistrada Germán no baila esa música. Esa señora hay que descalificarla bajo cualquier argumento; esa estrategia está siendo encaminada por los futuros imputados, y lo peor de todo es que nosotros les estamos siguiendo el juego.

Si es cierto que un juez tiene vínculos de cercanía con algún imputado; si es un magistrado correcto, inmediatamente le llega el caso a su territorio se inhibe de conocerlo; si nosotros a los pocos jueces en quienes se puede creer en la Suprema Corte de Justicia los descalificamos, les estamos allanando el camino a los corruptos para que compren a los malos que se quedan.

Autor

Cristian Hidalgo
Cristian Hidalgo

Escritor, Ingeniero Civil de profesión y Constructor de oficio. Desarrollador de proyectos inmobiliarios, Asesor de Fideicomisos, Ley 189-11

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